En política, como en la selva, no basta con existir: hay que provocar. Y en estos tiempos, donde el pulso ciudadano también se mide en pantallas, los “me gusta” y las caritas de enojo se han vuelto brújula emocional —imprecisa, sí, pero reveladora.

Conviene no perder de vista lo esencial: las redes no votan, aunque sí influyen. El pulgar arriba no siempre se traduce en sufragio, y la carita enojada tampoco cancela una candidatura. Lo que sí hacen, con eficacia, es revelar estados de ánimo que, bien leídos, anticipan escenarios.

El más reciente sondeo digital sobre aspirantes de Morena en Chiautempan no define ganadores, pero dibuja un mapa de percepciones. Lo que aparece no es menor: una contienda cerrada, con perfiles que no solo compiten por estructura o territorio, sino por algo más volátil —la reacción.

Ahí destaca la lógica de la disciplina. Belén Vega Ahuatzin sobresale por su capacidad de conectar emocionalmente y movilizar reacciones positivas. En un entorno donde la atención es moneda, esa virtud pesa. Titular del Coespo, se ha bajado en dos ocasiones de la contienda municipal —una con Gustavo Jiménez y otra con la actual presidenta Blanca Estela Ángulo Meneses—. Mantiene un equipo cohesionado y cercanía con la gobernadora Lorena Cuéllar. El dilema es claro: ¿buscará la presidencia por otro partido si le piden doblar las manos otra vez?

Otra mujer que llamó la atención es Grisela Corona Loaiza, ex titular del DIF municipal y actual funcionaria del DIF estatal, ligada al equipo de Mariana Espinosa de los Monteros. No es mal vista en el municipio y proyecta frescura.

Arturo de Casa Vega, ex titular del extinto IAIP,  navega en terreno seguro: suma, cae bien, no desata tormentas. En una contienda polarizada, esa moderación puede ser virtud.

En esa misma línea, Carlos Erasto Escobar Izquierdo muestra músculo digital. Hay respuesta, hay eco, hay narrativa que conecta. Pero el aplauso constante también tiene su trampa: eleva expectativas y expone más fácilmente a la crítica.

Del otro lado aparece la polarización. Jesús Abraham Fragoso Mendoza no acumula más aprobación, pero sí genera conversación. Y en política, provocar —aunque incomode— también posiciona. El riesgo es cuando el enojo rebasa a la simpatía.

Más complejo aún es el caso de quienes enfrentan rechazo abierto. Maribel León Cruz aparece como el perfil más castigado por las reacciones negativas. Pero incluso ahí hay matices: en el ecosistema digital, ser objeto de rechazo también implica visibilidad. La pregunta es si esa visibilidad se puede reconvertir… o si termina por consolidar un techo. Parece que tras ser diputada por nueve años con un perfil más que gris, la política la tiene complicada.

Entre ambos extremos se mueve la zona gris, donde habitan perfiles que gustan sin entusiasmar o que no generan rechazo, pero tampoco conversación. Blanca Estela Ángulo Meneses parece ubicarse en ese terreno de aceptación moderada, mientras que figuras como Cristóbal Cruz Cruz, síndico y Olaf Floresolayo Hernández, secretario del ayuntamiento transitan con menor intensidad en el radar digital.

En Chiautempan, la disputa está abierta. Y mientras los aspirantes recorren calles, también compiten —quizá sin decirlo— en otra arena: la del algoritmo.

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LA CAMINERA…Inseguridad a flor de piel…La reciente privación de la libertad de un chofer del transporte público y su esposa en la ruta Apizaco–Santa Úrsula no es un hecho aislado, sino un síntoma más de la creciente vulnerabilidad en las carreteras de Tlaxcala. Aunque el desenlace —con las víctimas a salvo— ofrece un respiro, no debe confundirse con una victoria.

El problema de fondo persiste: rutas sin vigilancia efectiva, reacción institucional que llega después del delito y una ciudadanía obligada a convertirse en red de alerta ante la ausencia de prevención. Celebrar operativos exitosos sin cuestionar por qué ocurren estos hechos es normalizar la inseguridad.

Hoy fue una unidad; mañana puede ser cualquiera. La verdadera deuda sigue siendo garantizar que estos episodios no se repitan.

El alcalde morenista de Yuhquemehcan celebra, pero no entiende que es reactivo, no proactivo.

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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS…“Propaganda… perdón, información”…El discurso del vocero Antonio Martínez Velázquez intenta caminar sobre un hilo muy delgado: el que separa la información pública de la propaganda gubernamental. Y en ese equilibrio, lo que plantea genera más dudas que certezas.

Decir que repartir impresos con logros de gobierno “no es promoción, es información” suena más a un argumento conveniente que a una postura sólida. Porque cuando el propio gobierno decide qué contar, cómo contarlo y además lo distribuye directamente —sin contraste, sin cuestionamiento y sin transparencia total sobre proveedores—, lo que se construye no es necesariamente información, sino narrativa oficial.

Más preocupante aún es el señalamiento hacia los medios como principales generadores de desinformación. Esa afirmación no solo generaliza, sino que también debilita el papel crítico que debe existir en cualquier democracia. Si el gobierno se asume como la única fuente confiable, el riesgo no es menor: se abre la puerta a un modelo donde la comunicación institucional sustituye al escrutinio público.

El problema no es informar, eso es necesario. El problema es cuando la línea entre informar y posicionar se vuelve tan borrosa que termina beneficiando más a la imagen del gobierno que al derecho ciudadano a una información completa, plural y verificable.

Porque al final, una ciudadanía realmente informada no es la que recibe solo la versión oficial, sino la que puede contrastarla. Y ahí es donde este tipo de estrategias deja más preguntas que respuestas.

Me suena más a ponerle el cascabel al gato, y lo peor es que hay quienes caen en la trampa.

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