Pobrecitos! De verdad, qué nivel de sacrificio el de nuestros políticos. Mientras usted sufre para que el bache de la esquina no le rompa un neumático o lo asalten saliendo del banco, ellos libran la batalla más épica de la historia: ¿Quién gana en la encuesta de hoy? Es agotador ver cómo en Morena se lanzan gráficas de barras como si fueran bendiciones, financiadas con un dinero que «nadie sabe de dónde salió», mientras el ciudadano ocupa su descanso pa soñar (dirían los poetas Panteón Rococo). Estamos hartos de que su única prioridad sea medir sus egos en redes sociales mientras nuestras familias y nuestra seguridad siguen en el olvido.
Para rematar este circo, tenemos al Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), que ha decidido tirar la dignidad por la ventana para convertirse en la oficina de trámites de Morena. Su negativa a sancionar a los «jugadores estrella» no es imparcialidad, es complicidad pura. Es indignante ver a un árbitro que no solo se tapa los ojos ante las faltas cínicas de los de siempre, sino que parece estar a su servicio, cuidándoles las espaldas y validando un juego sucio que a nosotros ya nos tiene hasta la madre. El ITE ya no es un árbitro; es un espectador aplaudiendo desde la primera fila del oficialismo.
Perdonen si soy inoportuno, pero ya no nos chupamos el dedo. Estamos cansados de una política que solo sirve para que ellos no suelten la nómina y de instituciones que prefieren arrodillarse antes que aplicar la ley. Sigan con sus juegos de tronos y sus encuestas pagadas; al final del día, lo único que han logrado posicionar con éxito es nuestro absoluto desprecio.