Demian Márquez | En el marco de la tradicional procesión de la bajada de la Virgen de Ocotlán, el obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, hizo un llamado a la sociedad a convertirse en constructora de paz ante el contexto de violencia e incertidumbre que enfrenta el país y diversas regiones del mundo.
El líder católico señaló que la edición de este año estará dedicada especialmente a una jornada de oración por la paz, tanto en los hogares como en las comunidades, el país y el mundo entero.
Explicó que la imagen mariana desciende cada año a la capital tlaxcalteca como símbolo de cercanía con la población y como una invitación a fortalecer la fe y la fraternidad.
Durante su mensaje, destacó que la Virgen María representa un camino para recuperar valores como el perdón, la solidaridad y la reconciliación.
En ese sentido, pidió a los fieles dejar atrás sentimientos como el odio, el rencor y la indiferencia para fomentar una convivencia más humana y solidaria.
Salcedo Aquino también dirigió un mensaje a quienes desempeñan responsabilidades públicas y religiosas, al señalar que la construcción de la paz requiere compromiso social y cercanía con las necesidades de la población.
Añadió que la política y el servicio comunitario deben enfocarse en el bienestar colectivo, la justicia y la atención a sectores vulnerables.
El obispo retomó además reflexiones del papa León sobre la participación de los cristianos en la vida pública, subrayando que el Evangelio debe traducirse en acciones concretas para atender problemas sociales como la migración, la pobreza, el desempleo y el acompañamiento a jóvenes y adultos mayores.
Finalmente, el líder de la Diócesis pidió a la Virgen de Ocotlán interceder por Tlaxcala y por el mundo para alcanzar tiempos de mayor armonía.
La procesión y las actividades religiosas de este año estarán enfocadas en fortalecer la esperanza y promover una cultura de paz entre la población.