Mariana LOVERA | En un pronunciamiento público , Rafael Salas Vázquez, reconocido por ser fundador de Morena, expresó su preocupación por la creciente confrontación entre dos grupos antagónicos dentro del partido, los cuales —señaló— están “destruyendo y dividiendo el movimiento que tanto costó levantar”. Sin mencionar explícitamente los nombres completos, el referente aludió directamente a las tensiones entre las figuras de Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García, a quienes pidió cesar la hostilidad y privilegiar el interés colectivo.
“Ninguna de esas dos opciones debería prevalecer —advirtió Salas en el documento—, pues pareciera que están priorizando sus aspiraciones por encima del bienestar del pueblo tlaxcalteca”. Ante el creciente clima de crispación, el fundador morenista propuso construir una “tercera opción” que concilie y negocie con altura de miras, fungiendo como un factor de mediación que evite que la militancia tenga que alinearse a uno de los bandos enfrentados.
En un tono fraterno pero firme, Salas Vázquez recordó que conoce desde hace años tanto a Ana Lilia como a Alfonso, y aseguró que aprecia a ambos. No obstante, les demandó: “Si su postura ya resulta irreconciliable, entonces acepten una tercera opción que medie entre ustedes. Si están en posibilidad de construir unidad, entonces demuéstrenlo arriba y abajo; arriba, reuniéndose y acordando con respeto; abajo, poniendo orden en sus equipos”.
El también fundador del movimiento en la entidad subrayó que la imagen de división interna daña profundamente a Morena, ya que “el pueblo se percata de todos sus movimientos y desaires y podría cobrárselos muy caro”. En ese sentido, lanzó una advertencia directa: “Si Ana Lilia y Alfonso no se sientan civilizada y respetuosamente a planear el futuro de Morena y Tlaxcala, entonces busquemos a alguien más que sí tenga claro el quehacer político que se necesita para mejorar la vida de los tlaxcaltecas y consolidar la 4T”.
El pronunciamiento cierra con un llamado a recordar que “todos somos tlaxcaltecas” y que la división interna no aporta nada, en especial cuando lo que está en juego es la consolidación de la Cuarta Transformación en el estado.