Por Elsa Cordero Martínez | Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son metas universales a alcanzar en 2030, sinónimo de una ruta de acción en 17 ejes para lograrlo. A solo 4 años del corte de caja, recibimos malas noticias respecto el número 5 que se refiere a la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.
En el “Panorama de género 2026” que es la última edición de una serie elaborada por ONU mujeres y las naciones unidas, destaca los datos reciente sobre estos temas, hace un seguimiento de las tendencias, avances y retos, nos muestra datos desafortunados que concluyen que la igualdad de género está lejos de ser una realidad en el mundo.
Respecto el liderazgo político y la paridad se requieren 63 años para lograrla, hoy sólo el 17% de los tribunales supremos a nivel mundial es encabezado por mujeres. En nuestro país -como ejemplo- nunca hemos tenido una Presidenta, con A, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo cual si la reforma judicial hubiera sido planeada de forma responsable conforme a estos objetivos, hubiera priorizado qué esta omisión quedara cubierta, iniciando la representación del más alto tribunal una MinistrA.
Un dato muy delicado es que 1 de cada 3 mecanismos nacionales de igualdad de género, experimentó una disminución significativa del poder institucional, además de otros retrocesos, teniendo existencia formal, pero cada vez menos acciones materiales, en la práctica se revela la poca financiación, una disminución respecto a la rendición de cuentas y una menor acción en las políticas que abordan lo que las mujeres y las niñas necesitan.
El siguiente punto a abordar me recuerda, lo que concluimos en una conferencia organizada por una colectiva que tuve el honor de dirigir en Tlaxcala, que se llamó “Las mujeres gobiernan diferente” en el que nuestra amiga Guadalupe Fraire, nos exponía datos reales de la distinción que ocurre cuando una mujer gobierna. Al respecto, este panorama mundial muestra, y lo cito textual por su importancia “qué cuando las mujeres lideran, se priorizan las políticas con perspectiva de género, se exige responsabilidad a las instituciones y se logran avances en todos los ODS, incluidos la educación, la protección del medio ambiente, la reducción de la pobreza y otros ámbitos.”
El estudio muestra que cuando las mujeres tienen el poder y lo pueden ejercer, los resultados mejoran en todas las áreas de la agenda 2030.
Con estas evidencias resulta retrógrado que los partidos políticos todavía pongan trabas, excusas, simulaciones y exigencias ridículas, para promover el liderazgo de las mujeres, iniciando por la pertinencia de candidaturas de mujeres, más allá de los porcentajes que le son exigidos por ley y que muchas veces no son cumplidos o solamente son simulados, en el mundo entero hay datos fidedignos de que las mujeres seguimos enfrentándonos a barreras sistemáticas para tener y ejercer el poder político, el estudio muestra que por ejemplo “el costo de la participación en una campaña electoral puede ascender a más de 100 veces el promedio de ingreso per cápita, lo que excluye a las mujeres incluso antes de empezar”. Se tiene registrado que en algunos países -por desfortuna México no es la excepción- 8 de cada 10 candidatas electorales enfrentan hechos de violencia en la vida pública, que cuando las mujeres llegan a los gabinetes regularmente son enviadas a los espacios sociales pero no los de seguridad y poder económico.
Los datos reales son desalentadores porque ningún indicador de los objetivos de desarrollo sostenible para la igualdad de género está en vías de cumplirse, a sólo 4 años de la meta.
El estudio internacional sostiene evidencia irrefutable “cuándo las mujeres lideran, las sociedades son más fuertes, las economías son más resilientes y los resultados son mejores para todas las personas”, por eso a todas las mujeres que tienen interés, participan, o participarán en los próximos procesos electorales les sugiero le hagan llegar este estudio a los tomadores de decisiones en los partidos políticos.
En el ámbito empresarial los datos nos muestran que solo el 6% de los puestos de dirección ejecutiva en las empresas lo ocupan las mujeres, por lo que también las decisiones que dan forma a los negocios y la economía, siguen a cargo de los hombres, lo que también resulta un sinsentido porque hay evidencia mundial de que las mujeres son buenas líderes, en la economía Impactan seriamente para la disminución de la pobreza y promueven el desarrollo, entonces deberían estar encabezando más espacios empresariales.
Los estudios internacionales promueven aceleradores de la igualdad de género, entre los que se encuentran: la participación equitativa de las mujeres en la toma de decisiones políticas y en las instituciones, la presupuestación con perspectiva de género, la transformación de la economía del cuidado, el trabajo decente y emprendimiento, las economías verdes, poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, mujeres paz y seguridad, la resiliencia de las mujeres ante desastres y hacer que cada mujer y niña cuente.
Tenemos mucho por hacer, el tiempo se nos viene encima, no hay excusa de desconocimiento o falta de voluntad política para cambiar esta desafortunada realidad: un mundo que necesita 171 años para lograr la igualdad de género.
Queremos cotidiano. Instituciones, mecanismos de protección y promoción a la igualdad de género fortalecidos y no desmantelados, liderazgos inclusivos en lo político y empresarial, autoridades y partidos políticos que comprendan que impactan en la agenda mundial. Queremos mujeres tomando de decisiones en todos los sectores, eso lo queremos cotidiano.