Mariana LOVERA // La ex candidata a la gubernatura de Tlaxcala en 2010 por el PAN, Adriana Dávila, fijó postura sobre el escenario político actual del estado, al descartar cualquier apoyo a Anabell Ávalos en caso de que compita bajo las siglas del PRI en 2027, además de hacer una dura crítica al gobierno estatal encabezado por Lorena Cuéllar. Estas confesiones las dio a conocer durante la emisión de «Caballo de Troya» de este lunes.
La ex senadora por al PAN recordó que en la elección pasada apoyó un proyecto opositor con el objetivo de evitar el triunfo de Morena; sin embargo, dejó claro que hoy su postura es distinta.
“Hoy no me vería apoyando a Anabell Ávalos, ni al PRI”, afirmó, al señalar que el momento político que vive el país y el estado exige perfiles con mayor fortaleza y liderazgo, más allá de ocupar un cargo público.
Si bien reconoció que Ávalos ha tenido buenos posicionamientos desde el Senado, consideró que eso no es suficiente para enfrentar el contexto actual.
Cuestionada sobre su derrota en la elección a la gubernatura de 2010 y una posible traición del entonces gobernador Héctor Ortiz, Dávila negó haber sido traicionada directamente por él. Explicó que hubo personas cercanas a Ortiz que sí trabajaron con ella y reconoció que su perfil no era uno que él hubiera respaldado “con toda la fuerza”.
Asimismo, aceptó errores propios durante aquella campaña y aseguró que con el tiempo entendió que no supo pedir ayuda de manera adecuada. “El crecimiento te lo va dando la vida”, reflexionó.
La ex candidata señaló que hoy el papel de quienes no tienen un cargo público debe centrarse en denunciar y señalar con claridad, ya que —dijo— muchos partidos políticos han terminado por replicar prácticas del oficialismo.
“Los partidos deberían abrir procesos democráticos, pero hoy son una copia del gobierno”, lamentó.
Al referirse a la actual administración estatal, Dávila fue contundente: calificó al gobierno de Lorena Cuéllar como “uno de los peores que hemos tenido” y aseguró que “no hay nada que rescatar”.
Criticó además que, pese a que Tlaxcala cuenta con un número histórico de funcionarios federales originarios del estado, la ciudadanía no percibe resultados ni beneficios claros.
