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Por Jorge Ramón Rizzo*
Después de un nulo crecimiento económico de nuestro país en 2025, la política económica de México está bajo la lupa de analistas de todo el mundo. Bank of América, Citibank, Moody’s, Goldman Sachs y BBVA, entre otras instituciones han difundido pronósticos con optimismo reservado para el año que recién inicia.
Bajo el escenario descrito, este 27 de enero, la Presidenta Claudia Sheinbaum invitó a Palacio Nacional a Victoria Rodríguez Ceja, gobernadora del Banco de México (Banxico), así como a los ‘meros-meros’ de la Asociación de Bancos de México (ABM), inaugurando así una nueva línea del Gobierno Federal; ya que en los últimos 7 años solamente sostenían encuentros en marzo o abril durante la Convención Nacional Bancaria.
Recordemos que Andrés Manuel López Obrador solamente sostuvo 8 encuentros con la ABM durante su sexenio, las seis convenciones anuales y dos reuniones privadas con directivos bancarios. Y Claudia Sheinbaum está rompiendo ese distanciamiento y busca establecer una nueva dinámica en la relación de todos los actores del sistema financiero mexicano.
Ayer Palacio Nacional recibió a la crema y nata del sistema financiero mexicano, ya que la Presidenta sentó en una misma mesa al Banxico, ABM, SHCP y SAT, para hablar a puertas cerradas de los retos inmediatos que enfrentará la economía nacional.
El primer círculo de la Presidenta me confía que se busca mandar señales a los mercados, para romper con el estancamiento económico y arrancar una fase de crecimiento, porque a la doctora Sheinbaum le preocupa que sigamos atorados en materia de crecimiento económico.
Busqué a directivos de primer nivel de los bancos que sostuvieron este encuentro con la Presidenta y me hicieron saber que ven factible una «recuperación leve» durante este 2026, con proyecciones que sitúan el crecimiento del PIB cerca del 1% o ligeramente superior, ya que Citi es un poco más optimista al colocar el indicativo en 1.3%.
De cara a la renegociación del T-MEC con Estados Unidos y Canadá, Bank of America y BBVA han señalado riesgos severos si se imponen aranceles por parte de la Administración Trump o si se debilita el rol de México en el Tratado.
A pesar de la debilidad económica de México, algunos bancos como Santander han mantenido su confianza y planes de inversión, buscando capitalizar la relocalización de empresas (nearshoring) a largo plazo, e incluso han señalado que ese rubro es un escenario de oportunidad para mejorar indicadores.
Otros analistas bancarios advierten que las medidas recaudatorias podrían presionar la inflación, estimándola en 4.3% para el cierre de año. Lo que deberá ser un factor a seguir a lo largo del año.
Además de la inflación, también se habló de política monetaria y no dejaron de ser tema los delitos en torno al sistema bancario, fuga de capitales y hasta el clima de inseguridad que pese a la narrativa oficial, sigue siendo un problema grave en todo el territorio nacional.
A nivel mundial los bancos viven una incertidumbre geopolítica, ya que los conflictos en Medio Oriente y en Europa con Ucrania y Groenlandia, junto a posibles choques arancelarios, siguen siendo la mayor amenaza para los mercados financieros.
Ya para concluir, me quiero referir a una histórica frase de Henry Ford, cuando mencionó «es lamentable que la gente piense en nuestro sistema monetario y en nuestra estructura económica sólo en tiempos de depresión». Y eso, es justo lo que estamos viendo, enmedio de un estancamiento que puede ser fatal para el futuro de la 4T.
*Periodista/Tlaxcala
