La separación de Carlos Augusto Pérez Hernández del FOMTLAX más que una renuncia administrativa, es una declaración de independencia dentro del adelantado proceso sucesorio de morena en Tlaxcala. La semana pasada presentamos una reflexión sobre Carlos Augusto Pérez Hernández “el caballo negro”, en cuanto a su papel en el adelantadísimo proceso sucesorio a la gubernatura del estado de Tlaxcala, por parte del movimiento de regeneración nacional, morena
Decíamos que el jugar en el tablero lorenista, estaba definiendo su futuro, si sacrificarse a favor del alfil de la reina o si permanecer en el tablero en pos del triunfo. Pues ya no hay disyuntiva, este actor político ha diseñado su ruta la cual apunta hacia dos mil veintisiete y no se sumará a Alfonso Sánchez García, pues ha anunciado que se separa de la dirección del organismo del cual fue titular alrededor de un año, el FOMTLAX, desde el cual construyó y fortaleció su presencia en los municipios del estado.
Su separación se da en el marco de la sucesión morenista, en la cual se juegan la nominación Ana Lilia Rivera y Óscar Flores por el obradorismo tlaxcalteca, Alfonso Sánchez por el lorenismo, y ahora Carlos Augusto ¿pero por cuál o por dónde?
Esta decisión de competir por la candidatura, a mi entender está basada en dos premisas:
- La política es una Ciencia donde Conciencia, Constancia y Circunstancia imperan y siempre una pesa más que las demás.”
Esta frase de Miguel Alemán Velasco, es un mantra bajo el cual, Carlos Augusto Pérez Hernández ha conducido su vida política, o al menos así lo ha dejado ver en las entrevistas donde ha abordado el tema político, y sobre todo en aquellas donde se refirió en el proceso electoral del 2027.
La otra premisa que guía la decisión del llamado Caballo Negro es:
- Por que en política, la obediencia se da por sentada y se paga barato. En cambio, la disidencia (autentica y por tanto peligrosa) se negocia y se paga con creces. (Por tanto, es efectiva)
La decisión de separarse de su encargo público, indica que Pérez Hernández ha identificado que la circunstancia en estos momentos pesa más que las demás y por tanto, dará el paso a la disidencia, es decir, no se sumará a la cargada sistémica en favor de Sánchez García. No es la primera vez que el llamado caballo negro lee la coyuntura y se reposiciona. Tras su salida de la dirigencia estatal en 2024, lejos de diluirse, emprendió una gira territorial de promoción personal, que terminó obligando al propio gobierno a incorporarlo. Más tarde, ya desde FOMTLAX, utilizó el cargo como plataforma de expansión política sin renunciar a su proyecto propio. Hoy a diferencia de la dirigencia estatal, la salida es por decisión propia y lo potencializa como un disidente. Esto es suficiente para cimbrar el tablero del lorenismo, pues como en todo sistema, hay actores conformes y por tanto leales, inconformes pero resignados, inconformes y propensos a mejorar. Por lo que varios de esos actores, están atentos a la nueva carrera que se desarrolla, porque la confirmación del caballo negro en el tablero, amplía el campo de batalla actual; recuerde usted apreciable lector lectora, que el proceso sucesorio no se define del campo del lorenismo, (corriente interna de morena Tlaxcala, comandada por la gobernadora Lorena Cuéllar). El lorenismo es solo un lado del tablero, enfrente, está Álvarez Lima con sus fichas, la senadora Ana Lilia Rivera y reina de sus piezas y su alfil, Óscar Flores, Tesorero del gobierno del Estado de México. Piezas que el Alvarismo, mueve coordinadamente en búsqueda del jaque mate; Bajo esta nueva dinámica, las declinaciones previamente realizadas pierden sentido táctico, pues fueron diseñadas para fortalecer una candidatura única dentro de un juego cerrado que ya no existe como tal.
Con la negativa del Carlos Augusto Pérez, a inmolar sus aspiraciones políticas, sin lugar a, sacude el tablero, la intensidad de esa sacudida, así como sus consecuencias, solo se verá con el paso de los días, de momento no define aún ganadores ni perdedores, pero sí modifica el equilibrio. Pues Carlos Augusto introduce una presión estratégica sobre el lorenismo, y la obliga a dejar de jugar en solitario, llevándola a una partida abierta donde cada movimiento deberá negociarse con actores que antes no eran determinantes.
Mientras que, ante José Antonio Álvarez, adquiere una percepción diferente, pues se coloca a sí mismo como un comodín que puede adaptarse a jugar en el lado del tablero que más se ajuste a su estrategia.
Por lo pronto, lo que si es un hecho, es que más allá de sus credenciales, que abarcan 4 elecciones de mayoría ganadas, dirigencia estatal de morena y algunos encargos administrativos, currículo superior a la de todos los actuales participantes, también es claro que el padrinazgo político que representan estos dos titanes de la política local, Álvarez Lima y Cuéllar Cisneros, son losas pesadas para cualquier participante que se colisione con ellas, así que, mientras este rebelde guinda, no encuentre un peso similar que lo acompañe, tendrá que navegar con mucha audacia y aprovechar cualquier inercia de ambos equipos a su favor
La pregunta es si, ¿Carlos Augusto es capaz de ello? y la respuesta al parecer, la obtendremos en poco tiempo. Por lo pronto, tendremos que esperar para contemplar los efectos del movimiento del caballo negro.
Lo interesante será atestiguar, si el caballo negro logra pasar de ser una pieza en el tablero de dos jugadores, a reconfigurar el juego en una versión triple.

Así que, queridas y queridos lectores de largo alcance, tomen sus asientos y preparémonos para un final de fotografía, no vaya siendo.
