• La legisladora panista narró en tribuna la tragedia de Lupita, una adolescente de 17 años que durante seis días enfrentó negligencia burocrática tras ser víctima de un intento de feminicidio

Mariana LOVERA// La diputada Miriam Martínez Sánchez subió a la tribuna del Congreso local para visibilizar lo que calificó como «abandono institucional» contra las mujeres, ejemplificado en el caso de Lupita, una joven de 17 años que sobrevivió a un intento de feminicidio para después enfrentarse a un sistema que la revictimizó durante seis días.

«Mientras algunos organizábamos eventos, nos tomábamos fotos, las instituciones encargadas de proteger a las mujeres de la violencia daban discursos. Muchas mujeres vivían violencia y lo más grave: indiferencia institucional», sentenció la legisladora del PAN.

La noche del viernes 27 de febrero, Lupita discutía con su novio cuando él intentó quitarle la vida: apretó su cuello con el dedo pulgar mientras azotaba su cabeza repetidamente. La joven logró sobrevivir, pero lo que siguió, denunció Martínez, fue un peregrinaje por instituciones que prometen proteger pero terminan abandonando.

Al día siguiente de la agresión, Lupita acudió al Centro de Justicia para las Mujeres. Esperó seis horas. Nadie la atendió.

Al tercer día regresó. Ocho horas más de espera para recibir «un documento inútil»: un oficio dirigido al director de una unidad médica que había dejado el cargo hacía tres años.

Hasta el cuarto día, Lupita llegó al Hospital del Sur. Ahí le dijeron: «No podemos atenderte, el oficio está mal».

Desesperada, su familia la trasladó al Hospital General de Tlaxcala, donde finalmente un médico la revisó y solicitó la presencia del Ministerio Público. Durante el quinto día, la menor permaneció 24 horas completas esperando al agente del Ministerio Público. Nunca llegó.

Fue hasta el sexto día que, por sus propios medios, su familia acudió a la Mesa de Atención a Adolescentes en Apizaco y después a la Casa de Justicia en el mismo municipio. Tampoco encontraron al abogado de oficio. La única «atención» que recibió Lupita fue una asesoría telefónica.

«Seis días de puertas cerradas. Seis días de espera. Seis días de burocracia. Seis días de revictimizar a una menor por un sistema que dice cuidar a las mujeres, pero que hace todo lo contrario», reprochó la diputada.

Martínez Sánchez hizo un llamado directo a las autoridades encargadas de proteger a las mujeres, especialmente a quienes ocupan cargos públicos y se autodenominan feministas.

«La sororidad no puede ser un discurso de ocasión. La sororidad se demuestra atendiendo, escuchando y actuando cuando una mujer pide ayuda. No basta con vestir de morado un edificio. No basta con hacer eventos bonitos para autoelogiarse. No basta con subir una fotografía el 8 de marzo. La verdadera sororidad se demuestra en la ventanilla, en la sala de espera, en la oficina donde una víctima llega buscando justicia», enfatizó.

Visiblemente afectada, la legisladora confesó: «Me duele porque soy mujer, porque como muchas de todas y todos nosotros, también soy hija, soy madre, y me aterra pensar que eso podría pasarle a mi hija, que como Lupita, también tiene 17 años y muchos sueños por cumplir».

La diputada concluyó su intervención con un mensaje contundente hacia las mujeres tlaxcaltecas y un cuestionamiento directo a las autoridades:

«En Tlaxcala las mujeres no nos vamos a rendir. ¡Aquí nadie se raja! No nos rajamos las mujeres que denunciamos. No nos rajamos las madres que acompañamos siempre a nuestras hijas. No se rajan las jóvenes que se atreven a levantar la voz».

Y lanzó la pregunta que quedó flotando en el recinto legislativo: «¿Vamos a seguir permitiendo que las Lupitas de Tlaxcala caminen solas entre la burocracia? ¿O vamos a construir instituciones que realmente las protejan?»

«La justicia para las mujeres no puede seguir esperando», sentenció.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *