Ana Lilia Rivera Rivera | Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala

La reunión que sostuvimos la semana pasada en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó algo muy claro: la Cuarta Transformación tiene que seguir fortaleciéndose desde abajo, cerca de la gente y en el territorio.

Senadoras, senadores, diputadas y diputados de nuestro movimiento coincidimos en que México vive un momento importante. Lo logrado en estos años no ha sido casualidad, sino que es resultado de la voluntad de un pueblo que decidió poner fin a décadas de abusos, privilegios y gobiernos alejados de la realidad de la mayoría.

Pero también sabemos que la transformación todavía enfrenta resistencias. Hay quienes quisieran que regresara el viejo régimen, el de los privilegios, el de la corrupción y el entreguismo. Por ello la reflexión giró en torno a la necesidad de mantenernos unidos y organizados.

La presidenta Claudia Sheinbaum nos llamó a regresar a las comunidades, a escuchar a la gente, a informar y defender los avances alcanzados en estos años. Esa ha sido siempre la esencia de nuestro movimiento: caminar junto al pueblo y no alejarnos nunca de sus causas.

Desde el Senado hemos acompañado reformas profundas que ya forman parte de la nueva vida pública del país. Ahí está la reforma al Poder Judicial, que busca terminar con excesos y devolverle al pueblo instituciones más cercanas y justas. También el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos originarios, una deuda histórica que no podía seguir postergándose.

De igual forma, se ha dado una batalla importante para recuperar nuestra soberanía energética, después de años en los que los gobiernos neoliberales entregaron recursos estratégicos de la nación a intereses privados.

No se trata solo de reformas legales o cambios administrativos. Lo que ha ocurrido en México en estos años es un cambio de conciencia. Hoy el pueblo participa más, exige más y sabe que las decisiones públicas ya no pueden seguir tomándose para beneficiar a unos cuantos. Esa es quizá la mayor conquista de la Cuarta Transformación.

Por eso es importante mantener la unidad del movimiento y no perder de vista el origen de nuestra lucha. Morena nació para servir al pueblo, no para reproducir las prácticas de la vieja política. La gente espera de nosotros congruencia, cercanía y compromiso, especialmente en tiempos donde los adversarios buscan desinformar y desacreditar los avances alcanzados.

Debemos tener claridad sobre lo que viene. Hacia los próximos años estará en juego la continuidad de un proyecto que ha puesto en el centro al pueblo de México. Lo que está en disputa es si seguimos avanzando en la transformación o permitimos el regreso de quienes tanto daño le hicieron al país.

La lucha es por la soberanía o el entreguismo; por el pueblo o la oligarquía; por la dignidad de México o la subordinación a intereses ajenos.
Estoy convencida de que la transformación va a continuar porque nació del pueblo y porque millones de mexicanas y mexicanos siguen creyendo que es posible construir un país más justo

Y esa tarea se va a defender, como siempre lo hemos hecho: en el territorio, de frente a la gente y con la convicción.

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