• La secretaria de Bienestar evitó calificar el caso del ex supervisor, vinculado a proceso por el asesinato del matrimonio poblano, y negó haber tenido conocimiento de quejas por acoso sexual en la dependencia, pese a que de dice que el trabajador habría sido protegido y reubicado.

Mariana LOVERA | Tras la detención de Alejandro N., quien hasta hace semanas se desempeñaba como supervisor en la Secretaría de Bienestar del estado, su titular, Estela Álvarez Corona, deslindó a la dependencia de cualquier responsabilidad, asegurando que nunca recibió una denuncia formal por acoso sexual en contra del ahora imputado por su presunta participación en el homicidio de Alexandro Agustín Tello Ruiz y Karina de los Ángeles Ruiz.

Ante los cuestionamientos de la Bestia Política, la funcionaria estatal confirmó que Alejandro N. sí laboraba en la dependencia, pero rechazó que ocupara el cargo de secretario técnico, como se había señalado en versiones previas. “Era trabajador, nunca fue un secretario técnico, él era un supervisor”, aclaró.

Álvarez Corona calificó el tema como “muy delicado” y subrayó que se encuentra bajo investigación por parte de las autoridades correspondientes. “Serán las dependencias pertinentes las que tendrán que dar los comunicados para saber cuál es la resolución en este tema”, indicó, limitándose a señalar que, de ser requerida de manera oficial, su área proporcionará la información necesaria.

El caso ha generado indignación no solo por la gravedad del delito por el que fue vinculado a proceso, sino por el historial de conductas irregulares que arrastraba el funcionario. De acuerdo con denuncias anónimas presentadas desde noviembre de 2023, empleadas de la propia Secretaría de Bienestar señalaban a Alejandro N. como un acosador serial, quien presuntamente habría presionado a mujeres para consumir alcohol con él, realizado insinuaciones sexuales a cambio de beneficios laborales y aplicado represalias, como cambios de área, contra quienes se negaban.

En lugar de ser removido de su cargo, Alejandro N. fue reubicado semanas antes de su captura, lo que generó señalamientos de encubrimiento y complicidad desde altas esferas.

Ante el cuestionamiento sobre si existió tolerancia hacia estas conductas, la secretaria Álvarez respondió: “Nunca recibí como titular una denuncia formal de acoso. Si eso hubiera llegado a mis manos, una denuncia formal, hubiéramos procedido como se tendría que hacer, pero en ningún momento existió una denuncia formal”.

La versión oficial choca con lo señalado por medios digitales, que plantean que, de acuerdo con testimonios, el propio implicado habría intimidado a sus víctimas presumiendo tener “mucho acercamiento con la gobernadora, con la hija de la gobernadora”, lo que habría generado temor entre las mujeres para presentar una queja formal.

Ante esto, la secretaria respondió: “La verdad desconozco quién haya comentado lo que mencionas”. Insistió en que en la dependencia “las puertas están abiertas” y que si las trabajadoras hubieran tenido alguna situación, “se hubieran acercado directamente conmigo”.

Finalmente, Álvarez Corona apeló a la prudencia y a la ética periodística, señalando que detrás del proceso penal “hay familias que están sufriendo” y pidió evitar especulaciones que puedan afectar a los involucrados.

Alejandro N. fue detenido junto con otros implicados luego de que las investigaciones de la Fiscalía General del Estado de Puebla y autoridades tlaxcaltecas lo señalaran como una de las últimas personas que vio con vida a las víctimas. De acuerdo con las indagatorias, habría recibido al matrimonio poblano en el centro de Tlaxcala, presuntamente bajo instrucciones de Christian Bautista, alias “el Bau”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *