Mariana LOVERA // En medio de una contienda interna marcada por figuras consolidadas y estructuras políticas bien posicionadas, el nombre de Carlos Augusto Pérez comienza a ganar terreno en las preferencias rumbo a la candidatura de Morena al gobierno del estado.

De acuerdo con la más reciente encuesta de Enkoll para EL UNIVERSAL, el político tlaxcalteca registra un nivel de preferencia efectiva del 12%, colocándose en el tercer lugar dentro del proceso interno. Aunque aún se encuentra por debajo de Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez, el dato relevante es su tendencia al alza en contraste con su bajo nivel de conocimiento inicial.

El crecimiento de Carlos Augusto Pérez ocurre en un escenario desigual. Por un lado, Ana Lilia Rivera cuenta con una trayectoria nacional como senadora de la República, lo que le ha permitido mantener una presencia constante en la opinión pública. Por otro, Alfonso Sánchez García funge como alcalde de la capital del estado, respaldado por el impulso político de la actual administración estatal.

Ambos perfiles han iniciado con antelación sus procesos de posicionamiento político, lo que les otorga una ventaja significativa en términos de reconocimiento y estructura territorial. En contraste, Carlos Augusto Pérez aparece como una figura más reciente en el radar electoral, lo que hace más significativo su avance en las mediciones.

Especialistas en opinión pública señalan que su crecimiento responde, en parte, a su perfil técnico y a una percepción positiva entre quienes lo conocen, especialmente en atributos como conocimiento del estado y cercanía con la ciudadanía. Sin embargo, también advierten que su principal reto sigue siendo aumentar su nivel de conocimiento entre el electorado.

A pesar de las diferencias en posicionamiento, el avance de Carlos Augusto Pérez comienza a perfilarlo como una opción competitiva en el mediano plazo, particularmente si logra capitalizar su crecimiento y consolidar una narrativa propia frente a perfiles con mayor exposición.

En un proceso interno que aún no está definido, la evolución de las preferencias podría jugar un papel determinante en las decisiones finales del partido. Por ahora, los datos muestran que, mientras algunos liderazgos parten con ventaja, otros comienzan a construirla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te has perdido

Morena construye unidad con rumbo Ana Lilia Rivera Rivera Morena tiene ante sí el reto de mantener la unidad de su movimiento y fortalecer su organización rumbo a 2027. La tarea implica preservar los principios que le dieron origen, establecer reglas claras para la participación política y mantener el compromiso con la transformación que millones de mexicanas y mexicanos respaldaron en las urnas. Este sábado, el Consejo Nacional de Morena se reunió para abordar asuntos relevantes para la vida interna del partido y su preparación ante el próximo proceso electoral. Entre los temas previstos estuvieron la política de alianzas y los lineamientos que deberán orientar la actuación de quienes participamos como coordinadores estatales, y quienes participarán como coordinadores distritales y municipales. La importancia de estos asuntos va más allá de la organización electoral. Morena nació como un movimiento que convocó a personas con distintas experiencias y trayectorias, unidas por la convicción de que la política debía estar al servicio del pueblo. Esa diversidad continúa siendo parte de su identidad y representa una responsabilidad para quienes tenemos la tarea de contribuir a su desarrollo. La unidad no significa pensar de la misma manera ni renunciar a las diferencias. Significa reconocer que existe un propósito común y que las aspiraciones personales deben conducirse con respeto a los principios y a las reglas de la organización. Un movimiento con presencia en todo el país necesita mecanismos claros para tomar decisiones, procesar sus diferencias y mantener la participación de su militancia. Por eso, los lineamientos rumbo a 2027 tienen una relevancia particular. Quienes asumimos responsabilidades de coordinación debemos tener presente que se trata de tareas al servicio del movimiento, no de posiciones que otorguen privilegios personales. Su actuación debe corresponder a los principios de honestidad, congruencia y respeto a la ciudadanía. El mismo compromiso debe prevalecer en la definición del resto de las coordinaciones. Los procesos internos tienen que desarrollarse con apego a las reglas que establezca el partido y con la responsabilidad de entender que la confianza ciudadana se construye con trabajo, resultados y cercanía con la gente. Ninguna aspiración puede estar por encima del proyecto colectivo. La política de alianzas es otro tema fundamental. La construcción de acuerdos con otras fuerzas políticas puede contribuir a alcanzar objetivos compartidos, pero debe mantener como referencia los principios y las causas ciudadanas. Las alianzas tienen sentido cuando permiten avanzar en la transformación del país y responder a las necesidades de la población. En Tlaxcala, como en todo el país, el trabajo de nuestro movimiento debe conservar su vínculo con las comunidades. La organización no se fortalece únicamente con reuniones o decisiones de sus órganos directivos. También requiere escuchar a la militancia, mantener el diálogo con la sociedad y atender los problemas cotidianos de las familias. La transformación no es una tarea que concluya con una elección ni se sostiene solamente con triunfos electorales. Exige participación, organización y congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Por eso, quienes formamos parte de Morena tenemos la responsabilidad de mantenernos cerca de la gente y de demostrar que los principios del movimiento se reflejan en nuestra conducta pública. El camino hacia 2027 demanda madurez política. La unidad debe expresarse en el respeto a las decisiones adoptadas conforme a las reglas, en el cumplimiento de las responsabilidades y en la disposición para trabajar por objetivos comunes. También requiere reconocer que la militancia y la ciudadanía son parte fundamental de cualquier proyecto que aspire a mantener su legitimidad. Morena tiene una historia construida por muchas mujeres y hombres que dedicaron años a organizarse, participar y defender una transformación democrática del país. Honrar esa historia significa actuar con responsabilidad, cuidar la organización y no perder de vista que el centro de nuestra actividad política debe seguir siendo el bienestar del pueblo. Nuestra tarea es mantener los principios, fortalecer la organización y trabajar con la convicción de que la transformación se construye todos los días. La unidad adquiere verdadero sentido cuando se sostiene en el respeto, en reglas compartidas y en el compromiso de poner el interés colectivo por encima de cualquier aspiración individual.