Demian Márquez // La protesta en la Universidad Tecnológica de Tlaxcala (UTT) escaló este martes luego de que docentes, trabajadores administrativos y estudiantes tomaran las instalaciones del plantel ubicado en El Carmen Xalpatlahuaya, en Huamantla, para exigir atención a una serie de demandas laborales y académicas.
La protesta provocó la suspensión total de clases y actividades administrativas.
Los inconformes señalaron presuntos despidos injustificados, retrasos en pagos y prestaciones, así como falta de seguridad social y ausencia de esquemas de jubilación para el personal.
Además, acusaron al rector Lenin Calva Pérez y a directivos de la institución de mantener una administración marcada por favoritismos y decisiones que, aseguraron, han afectado el funcionamiento de la universidad.
Durante la manifestación, los participantes colocaron lonas en accesos y salones, además de advertir que no liberarán las instalaciones hasta que exista una mesa formal de diálogo con autoridades estatales y educativas.
Indicaron que, aunque inicialmente contemplaban realizar una huelga pacífica, decidieron endurecer las acciones ante la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades.
Entre las denuncias también destacaron presuntas irregularidades en la asignación de plazas laborales, acoso laboral y deficiencias en infraestructura y equipamiento académico.
Los estudiantes afirmaron que laboratorios y herramientas necesarias para su formación presentan fallas o abandono, situación que consideran afecta directamente su preparación profesional.
Los manifestantes reprocharon además la ausencia del rector durante la protesta y aseguraron que, pese a reuniones previas, no han recibido soluciones a sus planteamientos.
Recordaron que ayer lunes, marcharon hacia Palacio de Gobierno para solicitar la intervención de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y del titular de la Secretaría de Educación Pública del Estado, Homero Meneses Hernández.
Finalmente, señalaron que mantendrán el paro hasta obtener respuestas claras sobre la reinstalación de trabajadores despedidos, regularización de prestaciones y mejoras en las condiciones académicas de la universidad.
Mientras tanto, cientos de estudiantes permanecen sin clases en espera de que el conflicto pueda resolverse en los próximos días.