La política tlaxcalteca ha cambiado de forma radical en cuestión de días. Lo que parecía un camino allanado para los aspirantes de Morena, ahora se ha convertido en una contienda abierta donde el Partido Verde no solo tiene voz, sino una candidatura que promete competir en igualdad de condiciones. La entrevista que tuve  con Jaime Piñón Valdivia, figura clave del Verde en Tlaxcala,  revela un escenario político que pocos anticipaban y que redefine las reglas del juego rumbo a la gubernatura.

El mensaje es claro y contundente: Salvador Santos Cedillo, alcalde de Huamantla, será el candidato del Partido Verde para la coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, sin necesidad de pedir licencia a su cargo. Una decisión que, aunque pueda parecer menor, tiene implicaciones profundas en el tablero político estatal. «Es un tema político, no estatutario», explica Piñón, trazando una línea divisoria que muchos habían pasado por alto.

Lo que realmente ha sacudido el avispero es la inclusión de PT y Partido Verde en la contienda —a través de convocatorias separadas pero con medición conjunta—, un movimiento que, según el dirigente ecologista, ha nivelado el piso para todos los aspirantes. De un plumazo, se han ido a la basura «miles de millones de pesos» gastados en campañas anticipadas y posicionamientos mediáticos que, ahora, carecen de valor.

«El tablero político se ha movido», insiste Piñón. Y no es para menos: Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez García, los pesos pesados de Morena que hasta hace semanas parecían tener la carrera asegurada, ahora deberán medirse en igualdad de circunstancias con Irma Yordana Garay Loredo (PT) y el propio Chava Santos (Verde). La pregunta incómoda que flota en el ambiente es si los morenos están preparados para una competencia real, donde la cercanía con la gente y el desempeño pesen más que el poder económico o las alianzas establecidas.

El tema de los recursos no es menor. Las referencias de Piñón a «tamalizas» y «las bardas» financiadas con montos millonarios, sin que se sepa quién es el benefactor, apuntan a prácticas que la nueva convocatoria busca desactivar. «Todo eso ya no va a valer», sentencia, dejando entrever que la nueva metodología de evaluación —alejada de las encuestas telefónicas tradicionales— podría cambiar drásticamente el panorama.

Quizá lo más revelador de la entrevista es la evolución en el discurso de Piñón. Hace apenas unos meses, en marzo pasado, advertía que el Verde estaba listo para competir en solitario y que «sin el Verde no se gana». Hoy, aunque mantiene esa postura de fuerza, la retórica ha mutado hacia una competencia leal dentro de la alianza, donde el partido ecologista entra «con piso parejo».

¿El responsable de este cambio? La llegada de Citlalli Hernández a la presidencia de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena. La nueva conducción parece haber entendido que la Cuarta Transformación no puede sostenerse únicamente en un partido, y que los aliados —PT y Verde— requieren espacios reales de participación, no solo de acompañamiento.

El posicionamiento de Chava Santos como el séptimo mejor alcalde a nivel nacional, según estudios recientes, no es un dato menor. En un momento donde los electores jóvenes —que representan el 20% de la lista nominal— buscan «campañas frescas, candidatos frescos», el perfil del presidente municipal de Huamantla adquiere una relevancia que trasciende la militancia verde.

«Los gobiernos verdes son los menos multados y los menos observados», afirma Piñón con la seguridad de quien ha visto los resultados. La frase, cargada de significado, establece un contraste implícito con otras administraciones y plantea un argumento de eficiencia que podría resonar en un electorado cansado de la corrupción y los malos manejos.

Lo que viene es incierto y fascinante. La posibilidad de que un candidato del Verde encabece la coalición —algo que hace meses parecía impensable— ahora está sobre la mesa. «Puede quedar arriba de todos», dice Piñón, sin titubeos. Y aunque el discurso mantiene la puerta abierta para sentarse a negociar con quien resulte ganador, la contundencia de las palabras del dirigente verde deja claro que su partido no está dispuesto a ser un comparsa en el proceso.

El sábado 27 de junio, con el registro de Salvador Santos en el World Trade Center, se iniciará oficialmente la «ola verde». Y con ella, una etapa donde los tlaxcaltecas deberán decidir no solo entre partidos, sino entre modelos de hacer política: la del posicionamiento mediático y los recursos millonarios, o la de la gestión probada y el trabajo territorial.

La Cuarta Transformación en Tlaxcala ya no tiene un candidato único ni un camino definido. Tiene, en cambio, una competencia real donde todos los aspirantes deberán demostrar su valía. Y eso, como bien lo dice Jaime Piñón, «lo va a decidir la gente».  Se lo digo así, sin maquillaje ni retoques.

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