Los conflictos internos en Morena Tlaxcala comienzan a convertirse en un problema que ya no puede esconderse detrás de la fuerza de su marca y dan indicios del principio del fin para el partido en la entidad. Mientras Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez esperan la definición de la coordinación estatal, sus grupos se disputan algo más que una candidatura: el control político rumbo a 2027.
La semana pasada Latinus difundió que Ana Lilia habría ganado la encuesta interna, versión que generó inconformidad dentro del grupo de la gobernadora Lorena Cuéllar, de acuerdo con lo publicado por distintos medios. Morena, hasta ahora, no ha presentado públicamente los resultados que permitan cerrar la discusión. Y mientras el partido guarda silencio, las especulaciones crecen.
Pero el verdadero problema aparecerá después de la decisión. Si gana Ana Lilia, habrá que ver qué ocurre con el grupo de Alfonso; si gana Alfonso, la pregunta será exactamente la misma respecto de quienes respaldan a Ana Lilia. Porque el capital político de un perdedor no desaparece al día siguiente de una encuesta: puede quedarse dentro, apartarse o buscar otros espacios. Y ahí está una de las mayores incógnitas para Morena en Tlaxcala.
Mientras los grupos morenistas se disputan la coordinación, afuera hay una señal que debería llamar su atención. De acuerdo a la publicación de La Carpeta Púrpura, revista especializada en el análisis político, social, económico, financiero y de prospectiva estratégica Tlaxcala está dentro de los estados que perdería Morena junto con Nuevo León, Michoacán, Zacatecas, Sinaloa, Colima, Aguascalientes, Chihuahua, Querétaro, Baja California, Sonora y Campeche, con el panorama electoral que se vive en estos momentos, resulta imposible ignorar este dato.
A esto se suma algo todavía más delicado: en su intento por conservar el poder, distintos grupos políticos pueden terminar acercándose a personajes cuya trayectoria genera cuestionamientos o negociando con actores que responden más a sus propios intereses que a un proyecto común. Si las alianzas se construyen desde la necesidad de ganar posiciones, la pregunta inevitable es cuánto de ese acuerdo sobrevivirá después de la elección.
Morena ya no tiene tiempo para corregir el rumbo, siguen fingiendo que no existen diferencias, sin embargo, las tienen y cada vez más profundas. Puede ganar una encuesta interna Ana Lilia o Alfonso; lo verdaderamente complicado será conseguir que el otro grupo acepte caminar detrás del ganador.
Porque si cada corriente conserva sus propios intereses, sus propias estructuras y sus propios acuerdos, entonces quizá los mayores adversarios de Morena son ellos mismos, y el desmoronamiento es inevitable.
*Y PARA REMATAR….* Lorena Cuéllar se encuentra en medio de una fuerte controversia que añade todavía más presión al escenario político. Hace apenas unos días, Simón Levy, abogado, empresario y exfuncionario público mexicano, anunció que, presentó una denuncia penal en Estados Unidos, contra la mandataria tlaxcalteca y diversos integrantes de su administración por presuntos diversos delitos de cuello blanco.
Entre pleitos internos, intereses cruzados, encuestas que incomodan y ahora una controversia jurídica que sigue escalando, Morena en Tlaxcala tiene mucho más que una coordinación por resolver: tiene un verdadero embrollo político que difícilmente podrá esconderse debajo de la alfombra.