• Al cierre de marzo, la diputada Laura Flores llama a traducir la representación política en acciones concretas y a garantizar atención efectiva a víctimas.

Al concluir el mes de marzo, marcado por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la diputada Laura Flores Lozano hizo un llamado contundente a las autoridades estatales y al Poder Legislativo para dejar atrás los discursos y asumir con responsabilidad la crisis de violencia que enfrentan miles de mujeres en Tlaxcala.

Durante este periodo, señaló, se evidenció una brecha preocupante entre las narrativas oficiales y la realidad que viven las mujeres. “Hoy no basta con reconocer el problema; es momento de actuar con determinación y resultados medibles”, sostuvo.

Las cifras respaldan la urgencia: más del 68.6% de las mujeres en el estado ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, mientras que Tlaxcala se mantiene entre las entidades con mayor proporción de violencia física atendida en los Centros de Justicia para las Mujeres, alcanzando el 38.2% de los casos, muy por encima del promedio nacional.

A este panorama se suman, en el primer trimestre del año, al menos ocho feminicidios documentados por colectivos, así como un incremento en las llamadas de emergencia relacionadas con violencia de género.

“Cada cifra representa una historia que no debió terminar así. Cada número refleja una falla del sistema”, enfatizó la legisladora.

La diputada expuso que, más allá de los datos, existen testimonios que evidencian la ineficacia institucional, como el caso de una joven sobreviviente de intento de feminicidio que enfrentó retrasos, falta de personal y procesos burocráticos que impidieron una atención oportuna.

“Las instituciones no pueden seguir existiendo solo en el papel. Deben garantizar atención digna, inmediata y eficaz en los momentos más críticos”, puntualizó.

Asimismo, advirtió sobre la persistencia de la violencia política en razón de género, tras la denuncia pública de una síndica municipal que acusó exclusión y limitaciones en el ejercicio de sus funciones, lo que evidencia que incluso dentro del servicio público las mujeres enfrentan barreras estructurales.

En su posicionamiento, también hizo referencia a la violencia que permanece oculta, aquella que no se denuncia por miedo, dependencia económica o desconfianza en las autoridades, y que constituye una de las dimensiones más complejas del problema.

Respecto a las movilizaciones del 8 de marzo, la diputada reconoció la fuerza de las mujeres que salieron a las calles para exigir justicia y visibilizar violencias, pero también señaló prácticas que deben erradicarse.

“No se puede permitir la simulación. Hay quienes buscan protagonismo en causas que no sostienen en su vida cotidiana. La lucha exige congruencia: cumplir con las obligaciones más básicas, como garantizar el sustento de sus hijas e hijos”, expresó.

Finalmente, la legisladora hizo un llamado directo a sus compañeras en el Congreso del Estado:

“La mayoría de mujeres en los espacios legislativos no puede ser solo una cifra histórica. Debe traducirse en reformas, en vigilancia permanente y en una agenda firme que ponga en el centro la vida y la seguridad de las mujeres”.

De igual forma, exigió al Gobierno del Estado que los programas y estrategias se reflejen en resultados tangibles, con instituciones fortalecidas, personal capacitado y procesos eficientes.

“Tlaxcala no necesita más diagnósticos. Lo que se necesita es voluntad política y decisiones firmes. La deuda con las mujeres no admite más postergaciones”, concluyó.

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