Demian Márquez | La relación entre el poder político y los medios de comunicación, la asignación de publicidad oficial, la libertad de expresión y la percepción de inseguridad fueron algunos de los temas centrales abordados durante una mesa de análisis realizada en el programa Caballo de Troya de La Bestia Política, donde participó el coordinador de Comunicación del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, acompañado de periodistas locales.

Durante el encuentro, el funcionario sostuvo que uno de los principales cambios impulsados por la actual administración estatal ha sido modificar la forma tradicional en que los gobiernos se relacionaban con los medios de comunicación.

Martínez Velázquez, afirmó que durante décadas la información pública y la publicidad oficial estuvieron estrechamente vinculadas a acuerdos económicos, generando una dinámica en la que el dinero se convirtió en el eje de la relación entre el poder y la prensa.

“La publicidad oficial no es un programa social”, afirmó Martínez Velázquez al defender el modelo de contratación mensual que actualmente utiliza el gobierno estatal.

Explicó que las vigencias cortas permiten diseñar campañas específicas para públicos determinados, destinando recursos únicamente cuando existe una necesidad de comunicación concreta.

Como ejemplo, mencionó la promoción del avistamiento de luciérnagas, las alfombras de Huamantla y otras actividades turísticas que requieren medios especializados y audiencias distintas.

Según explicó, este esquema busca privilegiar criterios estratégicos por encima de relaciones permanentes con determinados medios de comunicación.

Consideró que la práctica de mantener contratos anuales obedecía a inercias institucionales que se fueron consolidando durante años y que hoy resultan incompatibles con una comunicación gubernamental más dinámica.

El funcionario también reflexionó sobre la forma en que los gobiernos toman decisiones públicas y asumió que muchas veces estas generan costos políticos.

Retomando una frase del expresidente Andrés Manuel López Obrador, señaló que “gobernar es optar entre inconvenientes”, al considerar que toda decisión pública beneficia a unos sectores mientras genera inconformidades en otros.

En materia de comunicación gubernamental, destacó el modelo basado en conferencias informativas periódicas como los Diálogos Circulares, entrevistas con funcionarios y el fortalecimiento de plataformas digitales institucionales.

Asimismo, defendió la apertura de espacios para que integrantes del gabinete expliquen directamente sus acciones, particularmente en áreas sensibles como seguridad pública.

Uno de los momentos más relevantes de la conversación se centró en la estrategia de comunicación implementada durante el operativo para liberar vialidades bloqueadas por manifestantes en Nanacamilpa.

Martínez Velázquez consideró que el gobierno actuó con rapidez al informar públicamente sobre los hechos apenas unas horas después de ocurridos, explicando las razones del operativo y el uso de agentes disuasivos para restablecer el libre tránsito.

A su juicio, este tipo de respuestas reflejan una política de comunicación más inmediata y transparente que la observada en administraciones anteriores.

La seguridad pública ocupó una parte importante del debate, el coordinador de Comunicación reconoció que existe una creciente percepción de inseguridad entre la ciudadanía, aunque insistió en que Tlaxcala continúa registrando la menor incidencia delictiva del país por cada 100 mil habitantes.

No obstante, admitió que durante los últimos años algunos delitos han mostrado un incremento en los niveles de violencia y en el uso de armas de fuego, situación que ha obligado a replantear estrategias operativas y de prevención.

Antonio Martínez explicó que una de las dificultades para comunicar los avances en materia de seguridad radica en que la percepción ciudadana no siempre coincide con los indicadores oficiales.

Señaló que muchas personas modifican hábitos cotidianos por temor a ser víctimas de algún delito, evitando salir de noche o transitar por determinadas zonas, lo que influye directamente en la sensación de inseguridad independientemente de las estadísticas.

Como parte de la discusión, reveló datos de estudios demoscópicos elaborados por la administración estatal.

De acuerdo con dichos ejercicios, alrededor de tres de cada diez personas encuestadas reportaron haber sido víctimas directas o indirectas de delitos como extorsión, robo o fraude.

Asimismo, destacó que las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información que moldean la percepción ciudadana sobre la seguridad.

Según los datos presentados, Facebook, TikTok e Instagram encabezan las fuentes utilizadas por la población para formarse una opinión sobre la inseguridad, seguidas por experiencias de familiares o amigos y por los noticieros de televisión.

En contraste, la información emitida directamente por instituciones gubernamentales aparece considerablemente por debajo de esos canales de comunicación.

Durante el intercambio, se cuestionó la narrativa oficial sobre la seguridad en Tlaxcala y plantearon que la ciudadanía suele percibir una realidad distinta a la reflejada en las cifras gubernamentales.

Incluso se discutió la posibilidad de que la entidad sea vista más como “el estado menos inseguro del país” que como un territorio plenamente seguro, tomando en cuenta el contexto nacional de violencia.

También surgieron cuestionamientos sobre la forma en que algunas autoridades clasifican determinados delitos y sobre la influencia que tienen los discursos oficiales en la percepción pública.

Coincidiendo en que la seguridad es uno de los temas más sensibles para la población y que su comunicación requiere un equilibrio entre los datos oficiales y las experiencias cotidianas de la ciudadanía.

Otro de los puntos analizados fue la evolución histórica de la relación entre gobiernos y medios de comunicación en Tlaxcala.

Periodistas presentes recordaron episodios de censura, presiones políticas y conflictos ocurridos en administraciones anteriores, mientras que Martínez Velázquez sostuvo que actualmente existe una mayor apertura para el debate público y para la crítica hacia las instituciones.

Al cierre del encuentro, coincidieron en que la libertad de expresión continúa siendo un elemento fundamental para la vida democrática del estado y que la relación entre medios y gobierno debe construirse sobre principios de transparencia, acceso a la información y respeto mutuo.

Sin embargo, la discusión también dejó en evidencia que siguen existiendo diferencias importantes respecto a la forma en que se comunica la realidad pública y a la manera en que la ciudadanía interpreta los mensajes institucionales.

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