- El vocero del Gobierno de Tlaxcala afirmó que comparar directamente los cadáveres que ingresan a servicios forenses con los homicidios registrados resulta engañoso, pues ambos indicadores miden fenómenos distintos; reconoció que la magnitud de la diferencia justifica una explicación pública más clara.
Mariana LOVERA | La diferencia entre el número de cadáveres que ingresan a los servicios forenses de Tlaxcala y los homicidios contabilizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) no demuestra, por sí misma, la existencia de un subregistro de muertes violentas, sostuvo Antonio Martínez Velázquez, coordinador general de Comunicación del Gobierno del Estado.
El funcionario respondió al cuestionamiento realizado por La Bestia Política, sobre la diferencia observada entre las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) correspondientes a los ingresos a servicios forenses y los registros de homicidio doloso, homicidio culposo y feminicidio del SESNSP.
INEGI contabilizó 1,261 cadáveres ingresados a servicios forenses en Tlaxcala, mientras que el SESNSP reportó 148 homicidios dolosos, culposos y feminicidios.
Martínez Velázquez señaló que existe una confusión al comparar directamente ambas estadísticas, debido a que fueron construidas con metodologías y objetivos diferentes.
“Primero, ¿qué contabiliza cada fuente? Es decir, tenemos dos parámetros ahí”, explicó.
Detalló que las estadísticas del INEGI sobre servicios forenses contabilizan los cadáveres que ingresan al Servicio Médico Forense (SEMEFO) o a las áreas periciales, independientemente de que posteriormente la muerte sea determinada como un homicidio.
En ese universo, explicó, pueden encontrarse fallecimientos derivados de accidentes de tránsito, suicidios, ahogamientos, intoxicaciones, causas naturales sujetas a investigación ministerial, causas indeterminadas, homicidios y otros casos que requieren intervención forense.
En contraste, el SESNSP contabiliza carpetas de investigación o víctimas relacionadas con delitos que ya cuentan con una clasificación específica, entre ellos homicidio doloso, homicidio culposo y feminicidio.
“INEGI mide actividad forense y el Secretariado Ejecutivo mide incidencia delictiva. No fueron diseñados para coincidir ambos registros, no fueron diseñados para coincidir numéricamente”, afirmó.
Antonio Martínez agregó que también pueden presentarse desfases entre el momento en que un cadáver es localizado, su ingreso al servicio forense, la realización de la necropsia y la posterior determinación jurídica de la causa de muerte.
Un fallecimiento inicialmente registrado con causa desconocida, ejemplificó, puede ser clasificado posteriormente como homicidio, mientras que otros casos que inicialmente generan sospechas de una muerte violenta pueden terminar determinados como fallecimientos por causas naturales.
Por ello, explicó que para que un caso llegue a ser contabilizado dentro de una carpeta por homicidio debe atravesar diferentes etapas periciales, desde el análisis del lugar del hallazgo hasta la necropsia, la determinación de la causa de muerte y finalmente su clasificación jurídica.
Aunque rechazó que la diferencia estadística pueda utilizarse automáticamente como evidencia de homicidios no contabilizados, Martínez Velázquez reconoció que el tamaño de la brecha amerita transparentar con mayor detalle qué hay detrás de los ingresos registrados por los servicios forenses.
Señaló que los datos pueden desagregarse en categorías como homicidio culposo, homicidio doloso, feminicidio, suicidio, accidente, muerte natural sujeta a investigación, causa indeterminada y otros motivos.
“Con esta información detallada, la ciudadanía… puede conocer con precisión qué proporción de los ingresos a SEMEFO corresponde realmente a los hechos violentos y a otras causas”, indicó.
El funcionario añadió que “la magnitud de la brecha sí justifica una explicación pública más clara y una desagregación de datos para evitar interpretaciones erróneas y fortalecer la rendición de cuentas”.
Finalmente, Martínez Velázquez consideró que enfrentar directamente el total de cadáveres ingresados a servicios forenses con el número de homicidios reportados por el SESNSP conduce a una conclusión equivocada.
“En términos periodísticos diríamos que es engañosa esa comparación, digamos, es tramposa, en todo caso, esa comparación porque no se mide lo mismo”, concluyó.