
La presentación de las memorias de Joaquín Cisneros Fernández, ha dejado un eco interesante en Tlaxcala, en las letras que narran las experiencias políticas y de vida del ex senador de la República, se encuentra el inevitable episodio del 98, mismo que por sí solo ya podía haberse considerado como un libro entero y no solo un episodio, al respecto, de esa histórica elección en la que el PRI perdió el poder en el estado, y recayó en Alfonso Sánchez Anaya, primer gobernador de oposición en Tlaxcala; impidiendo así la llegada al poder de un junior de la política, pues como es sabido el ex Joaquín Cisneros Fernández, es hijo de Joaquín Cisneros Molina, quien a su vez fue abuelo de la hoy gobernadora, Lorena Cuellar Cisneros, la cual, dicho sea de paso, también es nieta del ex gobernador y Capitán del Ejército Constitucionalista, Crisanto Cuellar Abaroa. Y por si usted apreciable lector, lectora, es muy joven para acordarse, Joaquín Cisneros hijo, carga con el estigma de haber sido el primer candidato priista derrotado en las urnas tlaxcaltecas.
El «Permiso» Presidencial
La elección de 1998, tiene muchas aristas, pero el factor determinante fue la democratización dirigida desde la cúpula del poder máximo: la presidencia de Ernesto Zedillo. Bajo esa lógica “democratizadora”, Tlaxcala se sumó a estados como Zacatecas y Aguascalientes, donde el régimen comenzó a ceder plazas.
¿Qué nos dice esto del Tlaxcala actual? Que las dinastías no mueren, simplemente se reinventan. El poder en esta entidad siempre ha sido un asunto familiar, negociado y condicionado desde las alturas. Que el «primer triunfo del PRD» parece haber sido más un permiso que una conquista real. Y que cuando un Cisneros habla, —incluso desde la autobiografía—, Tlaxcala escucha… porque las heridas del 98 todavía escuecen, y permítanme explicarme un poco más, querida comunidad lectora:
El Avispero de las Memorias
Las declaraciones en el libro del ex senador priista, apuntan a que el entonces gobernador, José Antonio Álvarez Lima, impulso al candidato del PRD, Alfonso Sánchez Anaya y que allí se sumó la Ex gobernadora y Lideresa priista en el estado, Beatriz Paredes Rangel; todo eso es de vox populi, sin embargo, al ser una voz tan distante en tiempo, casi se había diluido, el libro que se presentó, trajo de nuevo el tema, en tiempo electorales para Tlaxcala.
Suponiendo sin conceder que lo que asegura Cisneros Fernández es cierto, y que el gobernador Álvarez Lima, así como Paredes Rangel, siguieron una instrucción presidencial y entregaron el poder al entonces perredista Alfonso Sánchez Anaya, estas revelaciones, agitaron el avispero político en Tlaxcala, si bien no se abrió la caja de pandora, si se aperturó el baúl de los recuerdos, y dio pie a declaraciones de propios y extraños.
Por ejemplo:
- La senadora Anabel Avalos que calificó de mal agradecido, a la vez que rechazó cualquier duda sobre Beatriz Paredes, pues indicó que la ex gobernadora ha sido un referente y un pilar para el PRI, y para rematar, señaló que, si hubo un traicionero en el revolucionario institucional, ese es nada más y nada menos que, el sobrino político de don Joaquín Cisneros, Marco Antonio Mena Rodríguez.
- El ex gobernador Héctor Ortiz, quien confirmó un movimiento democratizador en el país, impulsado desde la presidencia de la República, y al igual que Anabel Avalos, limpió a Doña Beatriz de toda culpa.
- Alfonso Sánchez García, alcalde capitalino y aspirante a gobernador por morena, afirmó que, Paredes no respaldó a su padre al ganar el poder Ejecutivo en 1998, pero que en caso lograr la nominación a gobernador en 2027; no se cerraría a recibir el apoyo de la multimencionada ex gobernadora.
Referencias al respecto sobre Beatriz Paredes, apreciable lector, lectora, hoy sobra y seguramente vendrán más en el devenir de los días y se develen más anécdotas de la autobiografía de Don Joaquín, pero también hay en ese texto, la dedicatoria a Don José Antonio, tres veces senador de la república incluyendo su actual reelección.
Las piezas del rompecabezas
El señalamiento es claro, Álvarez Lima operó en contra del partido, para favorecer al candidato del PRD, y con eso acatar la instrucción presidencial, hipótesis cada vez más fuerte, pues además del libro, Héctor Ortiz, también lo confirmó en entrevista exclusiva para la Bestia Política; en ella confirmó esa versión de la influencia nacional en la democratización tlaxcalteca.
Y en esta línea de la participación del entonces gobernador priista, llamó mi atención la columna de Isaí Pérez Olivier, reseñó en una crónica reciente acerca del 98, en la cual señala que, en medio de la algarabía, Cisneros Fernández recibió una llamada en la que le comunicaron “que, aunque había ganado la elección no iba a ser gobernador”
Con ello el columnista estableció que, fue el mandatario tlaxcalteca saliente, el que cumplió la imposición de Alfonso Sánchez, en acato a la instrucción de Ernesto Zedillo. Y además, fue del dominio público, la libertad con que dotó a los integrantes de su gabinete para apoyar a quien su libre albedrío le indicase. (¡HABRASE VISTO!). Habrá que agregar a este coctel de especulaciones y diretes, que el presidente nacional del PRD, era ni más ni menos que el distinguido, ex priista, Andrés Manuel López Obrador, amigo cercano desde los tiempos de estudiantes en la UNAM, de J. Antonio Álvarez, por lo que, si usted que me lee junta las piezas:
La instrucción presidencial + Los brazos caídos + La amistad entre el presidente nacional del PRD y el gobernador tlaxcalteca + La diferencia de 20 mil votos entre las tres elecciones simultáneas de ese año (gobernador, diputados y presidentes municipales) + Las reseñas de mítines vacíos del PRD versus mítines abarrotados del PRI + La rapidez con que se aceptaron los resultados con menos de 2 puntos porcentuales. (vea la tabla aquí abajo ↓)

Podrá coincidir conmigo en que lo que señala el perdedor del 98 en la página 183 de su libro VIVIR Y SERVIR. MEMORIAS“…Entonces, cuando ya se acercaban elecciones en los estados, Zedillo empezó a formar sus cuadros con gente clave que estaba dispuesta a traicionar al PRI y a hacer el trabajo sucio que había planeado para lograr su propósito. En Tlaxcala acudió a Paredes y a Álvarez Lima; entre ellos mismos no se querían, pero eso no fue impedimento para que, en respuesta al mandato del presidente, por para que, en diferentes escaleras, lograran un mismo objetivo. Por supuesto, sólo ellos sabían de este plan y supieron guardar las apariencias” es nada más y nada menos que LA PURITITA VERDAD.
