- Las legisladoras del PAN, PRD y por la vía independiente afirman que legislar como mujeres les exige más esfuerzo
Ana Sánchez // Ser diputada de oposición en el Congreso local de Tlaxcala es sinónimo de frustración, un doble esfuerzo para hacerse escuchar y la responsabilidad de representar a la ciudadanía, coincidieron las diputadas Miriam Martínez Sánchez (PAN), Laura Yamili Flores Lozano (PRD) y Blanca Águila Lima (Independiente).
En el programa «Caballo de Troya», las legisladoras definieron los retos de ser minoría en una legislatura dominada por una «fuerza mayoritaria», «es complicado porque somos las únicas que hablamos a veces», afirmó Flores Lozano, quien señaló que la principal frustración es «saber que se pueden hacer cosas distintas en el congreso para mejorar las cosas, pero no se hace».
Miriam Martínez complementó: «Ser diputada en un congreso donde no hay equilibrio… es un reto enorme, muchas veces, después de que nosotros ocupamos la voz, el silencio se queda y no encontramos una réplica», la legisladora subrayó que el trabajo no sólo es en tribuna, sino «con la sociedad», a quien buscan demostrar un trabajo que, según dijo, «muchas veces no se ve».
Blanca Águila añadió una crítica directa: «Ser diputada en un congreso donde seas de oposición tiene sus problemas, porque es difícil a veces que le hagan caso a uno en sus iniciativas».
La congresista acusó que existe la posibilidad de que «desde otras oficinas que nada tienen que ver con el congreso» se den instrucciones para frenar propuestas.
Pese a todo, las tres enfatizaron que su papel es «reclamar con contundencia» y representar los intereses de los tlaxcaltecas.
