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Por Jorge Ramón Rizzo*

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha enfrentado casos de corrupción que ubican a sus tres últimos titulares en serios señalamientos legales, aunque dos han sido exonerados y la actual titular, camina en aguas pantanosas que la pueden entrampar en cualquier momento.

Con Enrique Peña Nieto, durante la gestión de Jaime Francisco Hernández Martínez, entre 2016 y 2018, surgieron señalamientos e investigaciones relacionados con irregularidades financieras y contratos, al menos por 870 millones de pesos, de acuerdo a la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la gestión de Manuel Bartlett Díaz, estuvo marcada por múltiples controversias y auditorías que revelaron pagos en exceso a proveedores. La ASF habló de más de 3 mil 400 millones de pesos como daño patrimonial.

A diferencia de Jaime Hernández y Manuel Bartlett, la actual directora de CFE, Emilia Esther Calleja Alor, apenas asumió el cargo a la llegada de Claudia Sheinbaum Pardo, por lo que no cuenta aún con sentencias o investigaciones judiciales por corrupción en su contra ni se han ventilado sumas de presuntas turbiedades en el manejo de recursos en la CFE. Sin embargo, desde su nombramiento han surgido señalamientos en medios y redes sobre el entorno administrativo de la paraestatal, especialmente por señalamientos de nepotismo, que no son cosas menor.

Le cuento que Ricardo Cerritos Jasso y Jimena Cerritos Calleja, esposo e hija de la actual directora de CFE, fueron «acomodados» en el sector público; el primero en la Secretaría de Energía y la segunda en Pemex, lo que ha derivado en reportes periodísticos que cuestionan la contratación de familiares o personas cercanas a su círculo en puestos clave, incluyendo a su nuevo director de Operación, Francisco Javier Maldonado Ramos, quien tiene a sus tres hermanos en puestazos dentro de la CFE.

El 13 de octubre del año pasado, el periódico ‘El Financiero’ publicó un reportaje en el que se habla de la familia Maldonado Ramos y su privilegiada posición de cercanía con la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor.

Los cuatro hermanos Maldonado Ramos han encontrado acomodo al interior de la paraestatal Karina Esperanza, Alan Daniel, Jonathan Jaciel y el nuevo director de Operación, Javier Maldonado Ramos. Convenientemente, el padre de este cuarteto es Francisco Javier Maldonado Alfaro, secretario de Acción Política en el Comité Ejecutivo del SUTERM y asesor cercanisimo del líder electricista Víctor Fuentes del Villar.

Pero el servicio público también lo combinan con sus empresas: DS Power and Engineering Consulting; Proyectos de Ingeniería Geotécnica, Arquitectura y Construcción (IGAC); y Desinec Infraestructura. En las tres empresas están metidos los cuatro hermanos, como lo demostró en su columna la colega Lourdes Mendoza el mismo 13 de octubre de 2025.

Es preocupante la superposición entre el sector público, el sindicalismo y los intereses privados de la familia Maldonado Ramos, que obviamente es del conocimiento pleno de la directora de CFE. A todo lo ya expuesto, agregue que estos servidores públicos de CFE han incurrido flagrantemente en opacidad en sus declaraciones patrimoniales, con ingresos no justificados y evidencia plena de contratos adjudicados en áreas de influencia directa de ellos o de su padre, porque el currículum de las empresas incluye proyectos tanto en CFE como en el SUTERM.

Todo esto, exige una revisión a fondo por parte de las autoridades. No hay forma de ocultar lo evidente: el caso de nepotismo y tráfico de influencias, más claro que se haya podido evidenciar en la actual administración.

La directora tiene también que aclarar por qué los reportes financieros de 2025 indican un aumento del 36% en la deuda con proveedores de la CFE, lo que ha generado críticas sobre la eficiencia administrativa y transparencia en los pagos durante los primeros meses de su gestión.

Es oportuno recordar que la presidenta Claudia Sheinbaum promovió la Reforma Judicial teniendo como uno de los motivos centrales, acabar con el nepotismo al interior del Poder Judicial; también impulsó que en ayuntamientos, gubernaturas y congresos no se postulen a familiares que «hereden» dichos cargos; pero en CFE se rigen por otras reglas: las que impone Emilia Esther Calleja Alor, a quien «le viene valiendo sombrilla» la famosa frase presidencial «el nepotismo es corrupción».

* Periodista/Tlaxcala