En Tlaxcala, las historias de violencia ya no aparecen aisladas. Comienzan a conectarse entre sí como piezas de un rompecabezas incómodo. Un rompecabezas donde cada pieza deja una pregunta más grande que la anterior. Y lo peor: muchas de esas preguntas siguen sin respuesta.

La noche del 8 de marzo, mientras el discurso oficial hablaba de derechos, igualdad y justicia para las mujeres, en la comunidad de Acuitlapilco ocurría otra realidad. Cinco hombres armados irrumpieron en una casa sobre la calle Morelos. Entraron por el patio, sometieron a la familia, amarraron a los ocupantes y golpearon a Emigdio N., una persona con discapacidad, así como a su hija Daniela, joven profesional de la salud.

El botín fue de más de 80 mil pesos, celulares y objetos de valor. Pero lo revelador no fue sólo el robo: los delincuentes desmontaron el sistema de videovigilancia y se llevaron el material grabado. Sabían exactamente lo que hacían y dejaron claro que alguien les indicó que en ese lugar había dinero.

Hasta ahora, la Fiscalía General de Justicia del Estado guarda silencio.

Y ese silencio pesa, porque cuando los delitos rozan estructuras de poder, la prudencia institucional deja de parecer cautela y empieza a parecer otra cosa.

Mientras tanto, otro caso proyecta una sombra aún más larga sobre el estado: el asesinato del matrimonio poblano Tello-Ruiz.

Las investigaciones difundidas desde Puebla han revelado que uno de los implicados, Alejandro N., no era un personaje cualquiera. Era secretario técnico de la Secretaría de Bienestar del gobierno de Tlaxcala, dependencia, dirigida por una de las hijas de quien gobierna el estado. Nadie de esa institución lo ha aclarado.

No son pruebas judiciales, pero sí elementos que deberían investigarse con rigor.

Hasta ahora, no hay respuestas públicas.

Y mientras las preguntas crecen, la percepción también lo hace.

De hecho, la conversación pública en redes sociales refleja un clima cada vez más tenso. Un análisis de escucha digital sobre Tlaxcala muestra que los temas que dominan el debate ciudadano están relacionados con inseguridad, corrupción y crisis de confianza institucional.

El mismo análisis muestra algo aún más significativo: la emoción dominante en la conversación pública es la indignación, seguida por miedo y angustia.

Cuando la indignación se vuelve el sentimiento dominante de una sociedad, el problema ya no es únicamente de seguridad. Es de legitimidad.

Y ahí es donde el silencio institucional se vuelve más peligroso.

Porque cuando la Fiscalía de Ernestina Carro Roldán no explica, no informa y no aclara, deja un vacío que inevitablemente se llena con sospechas.

El caso de Acuitlapilco exige respuestas.

El caso del matrimonio Tello-Ruiz exige respuestas.

El papel de funcionarios, contratistas y propiedades vinculadas al poder exige respuestas.

Pero hasta ahora, lo único que se escucha es silencio.

Y en política, a veces el silencio dice más que cualquier declaración.

La pregunta que queda flotando en el aire es incómoda, pero inevitable:

¿Dónde está la Fiscalía de Tlaxcala?

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LA CAMINERA….¿El mejor ejemplo? Raymundo Vázquez hoy habla de unidad, de evitar descalificaciones y de respetar las reglas internas de Morena rumbo a 2027. Sin embargo, su discurso contrasta con los hechos: es quizá el mejor ejemplo de quienes hoy critican al sistema político que durante años también disfrutó y lo hizo diputado federal.

Y más aún, cuando en la práctica fue de los primeros en impulsar las pintas de bardas “subliminales”, esas mismas estrategias de posicionamiento anticipado que ahora, desde el discurso, se dice que deben evitarse dentro del partido.

Porque en política, como en la vida, la memoria también cuenta. Y a veces el mensaje no está en lo que se dice… sino en lo que ya se hizo.

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AHORA SÍ, LA ÚLTIMA Y NOS  VAMOS…Cinco años de La Bestia… y apenas comienza lo bueno…Cinco años después de su nacimiento, La Bestia celebra su aniversario mirando hacia adelante, con nuevos desafíos y proyectos que buscan fortalecer el periodismo, la formación política y el debate público en Tlaxcala.

Este nuevo ciclo abre paso a tres grandes metas que marcarán la siguiente etapa del proyecto:

La creación de la Fundación Bestial, un espacio pensado para impulsar iniciativas sociales, formación ciudadana y proyectos que fortalezcan la participación pública.

El surgimiento del primer periódico impreso de bolsillo “Bestial”, una propuesta editorial que buscará llevar información, análisis y contenido crítico directamente a las manos de la gente.

La creación del Centro de Capacitación Bestial, enfocado en la formación de voceros, políticos y periodistas, con herramientas para mejorar la comunicación pública, el debate y el ejercicio responsable de la información.

Son retos grandes.
Retos que implican trabajo, constancia y visión.

Pero si algo ha demostrado La Bestia en estos cinco años, es que cuando se trata de abrir conversación, cuestionar al poder y contar lo que pasa en Tlaxcala… nadie se raja.

Porque esto no es solo un aniversario.
Es el inicio de una nueva etapa.

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