Lo escribí hace algunos días, el nivel de polarización e irritación entre los grupos morenistas va al alza y todo parece que se agudizará conforme avance la contienda interna. Los «Ponchos» y los «AnaLilios» están cruzando una línea que será difícil regresar y sentarse en una mesa como si nada.
Lo curioso es que con sus propias palabras han generado sus demonios y crisis.
Primero fue la senadora Ana Lilia Rivera con esa frase de «Quién fue el estúpido que lo preguntó» cuando se irritó en el momento que alguien cuestionó su trabajo legislativo en un carrusel de entrevistas acordadas con medios de comunicación. A partir de ahí canceló todo contacto directo en programas.
En su equipo atribuyeron a los» Ponchos» la escalada y la magníficación de la iracunda frase y la retrataron de los pies a la cabeza de esa soberbia.
Y no se quedó ahí. Fue a una universidad a tundirle al Poder Judicial… ese mismo que diseñó la Presidencia federal y que, según ella, _solo se arrastra ante el poder_. Palos al avispero, con ventilador.
Para variar, el alcalde morenista Alfonso Sánchez García no se quedó atrás y esta semana lanzó su frase dominguera del Quijote de «que ladren perros».
El imberbe presidente estaba enojado porque lanzaron el cascabel de que ya lo habían bajado de la contienda y que solo va a ser diputado federal y no gobernador.
Lo cierto es que ese _“Ladren perros”_ se leyó directo contra sus adversarias. Principalmente al Riverismo, pero en el corral también están Josefina Rodríguez, Dulce Silva y los varones Oscar Flores, Luis Vargas, Carlos Augusto Pérez Hernández y el propio Homero Meneses.
La moraleja es que
aquí nadie trae piel de santo. Si se meten al lodo, que aguanten salpicadas. El que se ríe, se lleva. Y el que ladra, también muerde o es mordido.
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La CAMINERA…¿A QUIÉN LE PESA O LE AYUDA LA SALIDA DE ALCALDE? La incorporación de Luisa Alcalde al gabinete federal mandó la señal de un manotazo de autoridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y el control absoluto del partido de cara a la elección del 2027. En Tlaxcala se preguntan a quien benefició o perjudicó la salida de la aun dirigente nacional de Morena.
El mensaje es que todo comienza de cero y que el dedo presidencial pesará con todo y la otra lectura que le quieren dar es que se respetarán las encuestas y atributos de honestidad y quien sume en lugar de dividir.
Unos se frotan las manos y otros ya están preocupados.
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AHORA SI, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS…Heridas que no cierran…Lo cierto es quien sea el candidato o si sale de entre Alfonso y Ana Lilia requerirá de una operación cicatriz a fondo de la nueva dirigencia nacional o de un manotazo superior.
Ya el estado demostró una vez que pese a la designación presidencial de una candidata, esta no ganó y pesaron más las traiciones y las heridas abiertas en la campaña.
¿Cómo le dices a quien cuestionaste durante años, ahora áyudame a ganar?
Al tiempo.
