Mariana LOVERA// Un análisis de opinión pública realizado por Impulso mercadológico sobre Escucha Digital entre el 21 y 24 de abril de 2026, revela que las amenazas escolares que han generado pánico entre padres de familia en Tlaxcala no corresponden a un peligro terrorista real, sino a la réplica de un reto viral que ya ha afectado a al menos siete entidades del país, incluyendo Puebla y Veracruz.

Sin embargo, el estudio advierte que el verdadero riesgo actual no es la amenaza en sí misma, sino la psicosis colectiva y la falta de información clara, que han provocado que el 55% de la conversación pública sea negativa, dominada por miedo, crítica a la comunicación oficial y percepción de inseguridad estructural en las escuelas, mientras que solo el 20% de los mensajes expresan confianza o respaldo.

El dato más alarmante del informe es que el miedo ciudadano supera por cuatro a uno a la esperanza, y que la frase oficial «no generar psicosis» generó el efecto contrario, es decir, exactamente la psicosis que intentaba evitar.

Las autoridades estatales, a través de la SEPE, activaron protocolos con Guardia Nacional, Ejército y SSC, logrando desalojos preventivos y saldo blanco, por lo que el veredicto del análisis señala que la respuesta operativa fue eficaz, pero la comunicación fue contraproducente.

Entre los errores detectados se encuentran la minimización del miedo parental, la disonancia al pedir calma mientras se transmitían imágenes de desalojos masivos con presencia militar, la ausencia de empatía explícita hacia las familias y la falta de anuncios sobre medidas permanentes como vigilancia digital u operativo mochila.

La conversación se concentró principalmente en Facebook, donde se alcanzaron más de 822 mil personas, y en WhatsApp, donde circularon cadenas de pánico sin filtro editorial, mientras que TikTok e Instagram viralizaron videos de operativos y desalojos que amplificaron el temor.

El estudio advierte que está creciendo una narrativa emergente entre padres críticos que cuestionan la coherencia institucional con la pregunta «¿por qué piden calma si evacúan?».

El llamado a padres de familia y ciudadanos es claro: no difundir rumores, no compartir cadenas sin verificar, no amplificar imágenes de operativos fuera de contexto y exigir información clara a las autoridades.

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