José Herrera// A sólo unos días de que finalice el Mundial, este espectáculo deportivo hizo lo que ni los mejores analgésicos logran: anestesiar a la población para que olvidara, aunque sea por un rato, lo que se vive en Tlaxcala. La administración de Lorena Cuéllar respiró aliviada por unas cuantas semanas, como si los problemas se hubieran ido de vacaciones junto con el balón. Pero claro, toda borrachera termina. Y la cruda es brutal.

Aunque el respiro nunca fue absoluto. La administración de Lorena Cuéllar siguió acumulando cuestionamientos, como la polémica protagonizada por la titular de la Secretaría de las Mujeres, Nydia Cano, tras respaldar una campaña dirigida a deudores alimentarios que fue ampliamente criticada por utilizar un lenguaje considerado machista e incompatible con la defensa de los derechos de las mujeres.

Ahora, con el Mundial en el pasado, la conversación política cambia de rumbo. La sucesión gubernamental comienza a perfilarse como el tema dominante y Morena enfrenta una competencia interna que ha fracturado al partido en “dos morenas” con intereses diferentes y sin capacidad de de mantener la unidad.

Por un lado, Alfonso Sánchez García el aspirante más cercano al proyecto de la gobernadora, quien no ha crecido en las encuestas por más que Lorena Cuéllar lo ha impulsado utilizando todo el aparato gubernamental para promocionarlo infructuosamente, servidores públicos son obligados a acudir en horario laboral para ir a diferentes municipios para decirles a la gente que, si votan por Sánchez García no se suspenderán los programas sociales.

Mientras que Ana Lilia Rivera Rivera busca consolidarse como una alternativa dentro del propio movimiento. Sin embargo, para un amplio sector ciudadano la pregunta sigue siendo la misma: ¿realmente representan un cambio o la continuidad del mismo grupo político? Todo indica que sí, porque en las últimas reuniones que Rivera Rivera realizó se hizo acompañar de personajes polémicos y de mala fama como Gerardo Fernández Noroña y René Bejarano y en una elección donde la percepción pública será determinante, las compañías y los antecedentes pesarán tanto como las propuestas.

Las encuestas muestran una disminución en la aprobación de la actual administración estatal y eso modifica el tablero político. Cuando la euforia deportiva desaparece, los ciudadanos vuelven a mirar hospitales, carreteras, seguridad, empleo y malos resultados. En ese nuevo escenario, el electorado podría inclinarse no por el partido en el poder, sino por quien logre convencer de que representa un verdadero cambio para Tlaxcala.

En ese escenario, le recomiendo no perder de vista a la senadora Anabell Ávalos Zempoalteca, quien se ha mantenido vigente en la conversación sobre la alternancia y creciendo de manera sostenida en el ánimo electoral. El tablero rumbo a 2027 se mueve con rapidez y aún puede dar giros inesperados, pero una cosa parece clara: la contienda por la gubernatura apenas comienza.

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