La transformación de México requiere líderes que inspiren desde el trabajo cotidiano y no desde el victimismo, aseguró Ixchel Quiroz al compartir una reflexión sobre los principios que han marcado su formación personal. Explicó que los grandes cambios comienzan cuando las personas deciden prepararse, asumir responsabilidades y poner sus capacidades al servicio de los demás.
Recordó que la historia de su familia está marcada por el esfuerzo de sus abuelos campesinos y de unos padres que combinaron estudio y trabajo para brindar mejores oportunidades a sus hijos. Ese legado, afirmó, demuestra que el desarrollo de una sociedad depende de generaciones que apuestan por la educación, la disciplina y el compromiso.
Retomando una de las frases de Yokoi Kenji, «La disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia», destacó que el éxito colectivo no depende de la suerte, sino de la perseverancia y de la voluntad de construir un futuro con bases sólidas. Asimismo, subrayó que la verdadera riqueza consiste en servir y contribuir al crecimiento de los demás.
Ixchel Quiroz hizo un llamado a fortalecer una cultura política donde el liderazgo se gane con resultados, cercanía y congruencia, convencida de que el ejemplo siempre tendrá mayor fuerza que cualquier discurso.