• Erick Amaro sostuvo que el evento no representa la esencia de la tauromaquia y consideró necesario abrir la discusión sobre su continuidad tras los riesgos y accidentes registrados.

Mariana LOVERA | Luego de la realización de la Huamantlada 2026, el empresario Erick Amaro se pronunció a favor de replantear seriamente este evento e incluso poner sobre la mesa su posible cancelación definitiva bajo el formato actual, al considerar que ninguna derrama económica puede justificar la pérdida de vidas humanas.

A través de una opinión pública, Amaro señaló que desde hace varios años ha manifestado su desacuerdo con la manera en que se desarrolla la Huamantlada y rechazó que este evento pueda considerarse representativo de la fiesta brava o de la verdadera afición taurina de Tlaxcala.

Explicó que, aunque frecuentemente se busca comparar la Huamantlada con los encierros de San Fermín, existen diferencias importantes, pues consideró que una tradición taurina requiere conocimiento, preparación, respeto hacia el animal, conciencia de los riesgos y responsabilidad por parte de quienes participan.

Uno de los principales problemas, sostuvo, es la participación de personas sin experiencia y, en algunos casos, bajo los efectos del alcohol, una combinación que, junto con la presencia de toros en las calles, incrementa considerablemente el riesgo de accidentes con consecuencias irreversibles.

Amaro advirtió que cada persona gravemente lesionada y cada fallecimiento vuelve a colocar a Huamantla y a Tlaxcala en medio de una polémica que trasciende el ámbito estatal y que, desde su perspectiva, también termina generando un mayor rechazo hacia la tauromaquia.

El empresario reconoció que la Huamantlada representa una importante derrama económica para el municipio, particularmente para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios que reciben a miles de visitantes durante la feria. Sin embargo, cuestionó hasta dónde ese beneficio económico puede justificar la continuidad de una actividad que implica riesgos para la integridad y la vida de quienes participan.

“Una tradición no debe conservarse únicamente porque genera dinero. Las tradiciones también deben evolucionar cuando las circunstancias demuestran que algo necesita corregirse”, expresó.

En ese sentido, afirmó que Huamantla cuenta con historia, cultura, gastronomía, arte e identidad suficientes para fortalecer su actividad turística y económica mediante otras alternativas, sin depender de un espectáculo en el que la imprudencia de algunos participantes pueda derivar en una tragedia.

Por ello, Erick Amaro llamó a abrir la discusión pública sobre el futuro de la Huamantlada, analizar cambios de fondo y valorar incluso su cancelación definitiva mientras permanezca bajo el formato actual.

Aclaró que su postura no pretende ir en contra de Huamantla, de su feria, de sus tradiciones ni de la tauromaquia, sino colocar en el centro de la discusión la seguridad de las personas.

“Ninguna derrama económica vale una vida humana. Las tradiciones merecen respeto, pero también responsabilidad”, concluyó.

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