No cabe duda de que la nominación de Ana Lilia Rivera como coordinadora estatal de Morena, es decir pre-precandidata, le puso el sabor que necesitaba la elección en Tlaxcala, la naturaleza del poder, le dará al estado una de las elecciones más competidas en 2027, la referida unción de la senadora Rivera en Morena, orilla a la gobernadora Lorena Cuéllar a tomar una decisión hacia la sucesión, su decisión puede tomar tres rumbos diferentes:
-
Apoyar a ALRR
-
Simular apoyar a ALRR
-
Apoyar a ASG, su proyecto de continuidad
Para que se dé el primer escenario, el cual se antoja por demás complicado, se requiere que la presidencia de la república ejerza presión extrema a la gobernadora, a fin de mantenerse en el proyecto de Morena y no abollar la construcción del segundo piso de la transformación.
El segundo caso, es algo de lo más común en el estado, Marco Mena simuló que apoyaba a Anabell Ávalos, parte del orticismo simuló que apoyaba a Adriana Dávila, y Álvarez Lima simuló que apoyaba Joaquín Cisneros, estas simulaciones están basadas en diferentes razones, y cada una tiene su propia circunstancia, en el caso actual, la circunstancia más evidente, es que la gobernadora Cuéllar Cisneros, ha depositado TODO su respaldo en este proyecto, llegando a extremos tales como abrir la casa de gobierno en Tlaxcala, para manejar desde allí, kits promocionales de Alfonso Sánchez, en el concluido proceso interno de Morena, pero no solo eso, fue evidente la dispensa de recursos humanos, materiales y financieros. Todos en favor de Sánchez García, marchas multitudinarias disfrazadas de apoyo a la presidenta, concentraciones utilizando el nombre del partido en favor del alcalde capitalino; y bueno un sinfín de etcéteras.
Todo ello justifica la idea de que, desde el poder en Tlaxcala, se respete la decisión nacional, aunque no necesariamente la acompañe, para que dicha simulación sea efectiva, se requiere que la gobernadora no permita el registro de Alfonso Sánchez, que no sobra decirlo, no se mueve si no hay consentimiento expreso de la mandataria, en múltiples ocasiones en público y en privado, el edil con licencia, aseveró que él hacía lo que la gobernadora le indicaba, y esta no será la excepción.
Por ello si la instrucción es mantenerse quietos, debido a la presión nacional; la confrontación política Cuéllar-Rivera, y el temor en que la actual senadora gobierne y desde ahí se cobre todas y cada una de las que les deben; permite presumir que Lorena desviará recursos en favor de un tercero o tercera. Tal cual Marco Mena lo hizo con ella misma. Las apuestas locales favorecen a que la persona que puede ser receptora de el efecto de esa simulación es nada más y nada menos que Anabell Ávalos, la misma que fue derrotada por Lorena Cuéllar, Marco Antonio Mena y la simulación.
En tercera instancia, un escenario que en estos días se ha dejado ver, corre la posibilidad de que Sánchez García, busque encabezar una gran coalición de partidos, sin importar su ideología, de inicio, con el PT, que, por estrategia nacional, ha informado que el proceso de los coordinadores de la cuarta transformación aún no está completo y ellos tienen mucho que decir aún.
Por lo que la participación será, con todos aquellos que decidan sumarse, eso implica por supuesto, que todos los partidos locales a excepción del PRD y el PAC, están en la fórmula, no porque PAC o PRD no se incluyan, sino porque los otros partidos locales, RSPT, FXT, PANALT, son partidos que obedecen a ciegas los designios lorenistas; empero si se ha dejado ver que el PAC y sus liderazgos, es decir la familia Ortiz Ortiz, han coqueteado con el régimen local.
Estas posibilidades proyectan incluso al PRI y al PAN; si bien Acción Nacional ya dejó claro que no se suman a esa idea; el PRI le ha dejado abierta la puerta a todos; este escenario mueve absolutamente todo, porque cientos de aspirantes a alcaldes que transitan en torno al lorenismo, tendrán que decidir si compiten por el movimiento o por la continuidad, quedarse en Morena, esperando ser visibilizados en el espectro de Ana Lilia Rivera, o seguir a Alfonso Sánchez, a donde este vaya.
Y esto por supuesto que también afecta a otros partidos. PT por ejemplo, partido que en la actualidad se ha construido en gran medida a dos actores políticos regionales, Alejandro Aguilar en el oriente del estado y a Miguel Ángel Covarrubias en centro sur del estado, la presencia de ambos le dio al PT parte muy importante de la votación que lo colocan como segunda fuerza política estatal; sin embargo es de conocimiento popular que Covarrubias y la gobernadora no han hecho match, y la posibilidad de que Alfonso sea el proyecto estatal del PT, le mueve por completo al ex diputado local oriundo de Texoloc, la posibilidad de encabezar la candidatura para ser presidente municipal de Tlaxcala.
Si el interés por la ruptura morenista aterriza en el PRI, esto mueve a actores como Luis Antonio Herrera quien, a unos días de haber decidido su camino político, la coyuntura abre las puertas a los candidatos de Alfonso para la capital, entre los que hay nombres como Fabricio Mena, Mariana Espinoza de los Monteros, Serafín Ortiz. Pesos pesados en términos boxísticos, ante los cuales el empresario deportivo, tendría que medirse para lograr su aspiración de gobernar Tlaxcala.
De tal forma que actores como Covarrubias o como Herrera, necesitan la garantía de un partido que les permita desarrollar su proyecto político, y no entrar en una desgastante contienda interna; ambos tenían la certeza total de ir al frente en las fuerzas políticas que eligieron y hoy la coyuntura cimbra, al menos en el papel, sus respectivas estrategias.
Herrera por ejemplo trae de base su resultado anterior, tercer lugar en la contienda municipal, con una votación por demás altísima 10 mil votos, en un partido que tradicionalmente no tiene votos, vamos en 2021 obtuvo 613 votos lo que representa un crecimiento del 1500%, esos votos de 2021, son prácticamente la mitad de los 1,155 que tuvo MC en la elección previa, correspondiente al año 2016; y para no irnos muy lejos muy superior a los 978 votos de 2013.
Por eso la apuesta no es mala, el PRI, en las mismas elecciones tuvo 7,800 votos en 2013, 13,000 votos en 2016, 6,700 en 2021 y 5,200 de los 12,000 que obtuvo la coalición PAN-PRI en 2024, fueron del tricolor.
Es decir que, si el voto duro del priismo capitalino oscila cerca de los 3 mil votos, el punto del que partiría Luis Antonio, es completamente diferente al de 2024 y ciertamente más favorable. El cálculo del CEO de FIRESPORTS, debe o debería incluir una coalición con el PAN, cosa por demás lógica, ante el desinterés de competir por la capital por parte de los pocos cuadros de este partido en el municipio, y que sin embargo también goza de un voto duro, 8,800 en 2013, 6,300 en 2016, 7,100 en 2021 y 6,800 en 2024, muy similar al voto duro del Revolucionario, 3,000 votos.

Esta alianza le permitiría partir de un colchón de 6,000 votos, el 60% de su propia votación de 2024; una gran jugada de este aspirante, si concreta el escenario PAN-PRI-HERRERA, estará en condiciones de combinar algo ya no tan común en política, el voto duro partidista, con la efectividad de un gran candidato ciudadano.
Así pues, hay muchos aspirantes en el estado, que al igual que Herrera están hoy ante la posibilidad de vivir en carne propia el dicho aquel que reza: “El hombre propone, Dios dispone y el diablo todo lo descompone» si es que acaso los intereses lorenistas y los intereses padillistas, COINCIDEN.