Demian Márquez // Durante la celebración de la Misa vespertina de la Cena del Señor, en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el obispo Julio César Salcedo Aquino encabezó una de las ceremonias más significativas de la Semana Santa: el lavatorio de pies, un gesto que remite al servicio y la humildad de Jesucristo hacia sus discípulos.

Durante el sermón , el obispo subrayó que la Eucaristía no es un acto simbólico vacío, sino una expresión viva del amor de Dios, donde Cristo se hace presente y se ofrece nuevamente por la humanidad.

En ese sentido, explicó que el sacerdocio tiene como misión hacer visible esa entrega, al actuar en nombre de Jesús para alimentar la fe de la comunidad.

Salcedo Aquino enfatizó que el mensaje central del Jueves Santo es el servicio al prójimo.

Recordó que el gesto de Jesús al lavar los pies no solo representa humildad, sino un llamado directo a los creyentes a llevar su fe más allá del templo, especialmente hacia quienes enfrentan situaciones de dolor, soledad o necesidad.

“La fe se completa cuando se traduce en acciones concretas hacia los demás”, sostuvo.

Finalmente, el obispo invitó a los fieles a vivir intensamente los días santos, centrando su atención en la reflexión de la palabra de Dios y en el sentido profundo de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Señaló que este tiempo litúrgico no solo es de recogimiento, sino también una oportunidad para renovar el compromiso cristiano desde la cercanía, la compasión y el servicio.

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