Demian Márquez / En el programa “Caballo de Troya” de La Bestia Política, la secretaria de Mujeres de Morena en Tlaxcala, Karime Abascal Castro, sostuvo que aunque la participación femenina ha avanzado en el ámbito político, aún persisten obstáculos estructurales que limitan el acceso real de las mujeres a los espacios de poder.
Durante su intervención, destacó que desde su partido se ha impulsado una estrategia territorial basada en brigadas, capacitaciones y talleres en los 60 municipios del estado, con el objetivo de fortalecer el liderazgo femenino.
Señaló que uno de los ejes principales ha sido el empoderamiento económico, al considerarlo clave para que más mujeres se involucren activamente en la vida pública y política.
Sin embargo, reconoció que las principales barreras siguen estando en el entorno social y familiar. Indicó que, en muchos casos, son las propias dinámicas personales, como la falta de apoyo de las parejas, las que frenan la participación política de las mujeres.
A ello se suma la violencia política de género, la cual, afirmó, continúa presente durante los procesos electorales y en el ejercicio delegación poder.
Abascal Castro también hizo énfasis en que la paridad numérica no garantiza una representación efectiva.
Señaló que, pese a los avances legales, los resultados electorales aún reflejan una menor presencia de mujeres en cargos clave, por lo que consideró necesario fortalecer la sororidad y el respaldo entre mujeres, especialmente al momento de emitir el voto.
En otro punto, aseguró que la exigencia hacia las mujeres en cargos públicos sigue siendo mayor en comparación con los hombres, no solo en la política sino en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
Esta situación, dijo, responde a una cultura que aún arrastra prácticas machistas, por lo que insistió en la necesidad de transformar no solo las leyes, sino también la mentalidad social.
Finalmente, llamó a consolidar mecanismos que garanticen una participación libre de violencia, al tiempo que invitó a las mujeres a denunciar cualquier agresión y a sumarse a los procesos de formación política.
“La lucha no es solo por ocupar espacios, sino por ejercerlos en condiciones reales de igualdad”, concluyó.