Demian Márquez | Lo que en 2020 fue presentado como una apuesta para impulsar la movilidad sustentable en Tlaxcala capital, hoy evidencia el desgaste del paso del tiempo, la falta de mantenimiento y nula cultura vial entre la ciudadanía.
A lo largo de los cerca de cinco kilómetros que conforman la ciclovía «San Francisco», impulsada durante la administración de la entonces alcaldesa Anabell Ávalos Zempoalteca con una inversión anunciada de 1.8 millones de pesos, predominan separadores viales destruidos, piezas desprendidas y una infraestructura que ha perdido gran parte de su funcionalidad.
Cuatro años después, la administración del alcalde Alfonso Sánchez García anunció que la ciclovía no solo permanecería, sino que sería rehabilitada y ampliada hasta el Jardín Botánico de Tizatlán como parte de un proyecto de mejoramiento urbano orientado a fortalecer la movilidad para ciclistas, peatones y automovilistas.
Sin embargo, el estado actual de la ruta contrasta con esos anuncios, pues gran parte de la infraestructura continúa mostrando señales de deterioro.
El abandono de la ciclovía no solo refleja la falta de continuidad en el mantenimiento de la obra por parte de administraciones municipales pasadas y actuales, sino también las consecuencias de una limitada cultura vial, ya que diversos separadores presentan daños ocasionados por el paso de vehículos y otros impactos que nunca fueron reparados.
Más allá del debate sobre qué gobierno construyó o prometió ampliar la ciclovía, el resultado es una obra pública que no ha logrado conservar las condiciones para las que fue creada.
La movilidad sustentable requiere además de una infraestructura funcional, también mantenimiento permanente y corresponsabilidad ciudadana para evitar que proyectos financiados con recursos públicos terminen convertidos en espacios deteriorados y con utilidad limitada.
Hoy, la ciclovía «San Francisco» permanece como un recordatorio de que inaugurar una obra es apenas el primer paso; conservarla y garantizar que siga cumpliendo su propósito representa el verdadero desafío para las autoridades y la sociedad.