Lic. Rocío Hernández Castillo
Muy buenos días. Me da mucho gusto saludarles en este inicio de semana.
Es lunes, una nueva oportunidad para comenzar, para retomar sueños y para recordar que nunca es tarde para volver a hacer aquello que alguna vez nos hizo sentir fuertes, libres y felices.
Y justamente hoy quiero compartirles una parte muy especial de mi vida.
Durante ocho años fui piloto en las carreras de carcachas.
En aquellos años, ver a una mujer detrás del volante, compitiendo en una pista y entrando a una actividad que durante mucho tiempo fue considerada exclusiva para hombres, no era algo común.
No fue sencillo.
Hubo dudas, comentarios y personas que se preguntaban qué hacía una mujer en ese lugar.
Pero yo tenía algo muy claro:
Las mujeres podemos estar en cualquier espacio en el que decidamos participar, prepararnos y luchar por nuestros sueños.
Tuve que aprender, esforzarme y demostrar que no estaba ahí por casualidad.
Cada carrera no solamente significaba competir. También representaba romper prejuicios, vencer miedos y confirmar que el talento, la pasión y la valentía no tienen género.
Este año, después de muchos años de no hacerlo, volveré a correr.
Y para mí, regresar a la pista significa mucho más que volver a conducir.
Significa reencontrarme con aquella mujer que se atrevió a hacer algo diferente, que no pidió permiso para cumplir un sueño y que decidió no permitir que el miedo tomara el volante de su vida.
Hoy quiero hablarles a todas las mujeres que alguna vez han sentido que un espacio no es para ellas.
A quienes han tenido que esforzarse el doble para ser tomadas en serio.
A quienes trabajan, estudian, emprenden, cuidan a sus familias y todos los días luchan por salir adelante.
Quiero decirles algo con todo mi corazón:
No están solas.
Cada paso que dan cuenta. Cada reto que superan abre camino para otra mujer, para una joven o para una niña que las observa y descubre que ella también puede.
Este año volveré a la pista con mucha emoción, pero también con un profundo sentido de responsabilidad.
Porque cada vuelta será un recordatorio de que las mujeres podemos caer, levantarnos, volver a empezar y llegar tan lejos como nos lo propongamos.
Que este lunes sea también una invitación para volver a tomar el volante de nuestra vida.
No permitan que nadie decida hasta dónde pueden llegar.
Elijan su camino, avancen con valentía y nunca olviden que cuando una mujer se atreve a avanzar, abre camino para muchas más.
Les deseo una excelente semana.