- Resultados resaltan necesidad de cambiar su formato
Demian Márquez | A menos de un año de las elecciones de 2027, dos encuestas levantadas en Tlaxcala durante junio ofrecen versiones casi opuestas sobre qué tanto ve, conoce y confía el electorado en los debates políticos.
Mientras un sondeo telefónico encontró que ocho de cada diez tlaxcaltecas nunca han presenciado un debate, otro levantado por internet asegura que cuatro de cada cinco sí lo han hecho.
Donde ambos estudios sí coinciden, es en la crítica de fondo, que para la mayoría de tlaxcaltecas los debates actuales resultan superficiales y evasivos.
El primer estudio lo realizó la casa Impulso Mercadológico, se aplicó por teléfono a 385 personas de 18 a 60 años, con selección aleatoria estratificada por municipio, un margen de error de 3.8% y un nivel de confianza de 92.5%.
Sus resultados muestran a un electorado alejado de la política, ya que el 79.6% de los entrevistados dijo no haber visto nunca un debate, 71.7% se considera poco o nada informado políticamente y 64.4% afirma que los debates influyen poco o nada en su decisión de voto.
La misma encuesta detectó que Facebook es, por mucho, la principal fuente de información política en el estado, con 45.3% de las menciones, mientras la televisión apenas llega a 10.6 por ciento.
Sin embargo, entre quienes sí ven debates, la televisión sigue siendo el canal más usado, con 53% de las preferencias, lo que revela una desconexión entre dónde se informa la gente y dónde realmente se transmiten los debates.
La encuestadora calcula que cerca del 65% del electorado forma una especie de «zona de silencio», las cuáles serían personas que ni se informan con frecuencia ni han visto un debate.
Un retrato distinto ofrece la segunda encuesta, elaborada por Numetika del 9 al 12 de junio mediante un cuestionario digital que cada persona respondió por su cuenta, sin la intervención de un encuestador.
Participaron 689 personas, con un margen de error del 5% y 95% de confianza, aunque bajo un muestreo no probabilístico, es decir, sin garantía de que la muestra represente proporcionalmente a toda la población tlaxcalteca.
Ahí, 80% de los encuestados dijo haber visto al menos un debate electoral, y nueve de cada diez se consideran informados en temas políticos.
Pese a esa mayor exposición declarada, la confianza en el peso real de los debates no es unánime, ya que el 44.7% de los participantes de Numetika coincidió en que los debates influyen en su decisión de voto, pero un porcentaje casi idéntico, 44%, prefirió no tomar postura.
Aun así, 97.3% coincidió en que los debates son necesarios para una democracia saludable, uno de los consensos más amplios de todo el estudio.
Las diferencias metodológicas explican buena parte del contraste: una encuesta telefónica con selección aleatoria capta a la población en general, incluida la que menos usa internet, mientras que un cuestionario digital autoaplicado tiende a captar a quienes ya están más conectados y más interesados en el tema.
Aun con esa diferencia, ambos estudios coinciden en las fallas del formato actual, mientras que en Impulso Mercadológico, 79% opina que los debates se centran más en ataques que en propuestas y 63% cree que los candidatos evitan responder preguntas importantes, en Numetika esas cifras suben a 90.8% y 90%, respectivamente.
Esa insatisfacción se traduce en una demanda de cambio que aparece, con distinta intensidad, en los dos estudios.
La propuesta con mayor respaldo en ambos es que las universidades organicen debates, con cerca de 89% de acuerdo tanto en Impulso Mercadológico como en Numetika.
Otras ideas, que la ciudadanía envíe preguntas directamente, que los medios participen en la organización o que la transmisión sea obligatoria en radio, televisión y redes sociales, también se reciben bien en los dos ejercicios, aunque con niveles de aprobación más altos en la encuesta digital de Numetika, entre 90 y 99% que en la telefónica de Impulso Mercadológico, entre 62 y 74%.
Ya sea que ocho de cada diez tlaxcaltecas hayan visto un debate o que ocho de cada diez nunca lo hayan hecho, el mensaje de fondo se repite en ambos estudios, el formato actual no convence.
Rumbo a la elección de 2027, el reto para partidos, autoridades electorales y organizadores tendrá el reto de como se informa, y como sería a través de las redes sociales para convertirlos en un ejercicio que la ciudadanía sienta útil para informarse y decidir su voto.