Demian Márquez | La Huamantlada no debe confundirse con un festival, advirtió el presidente municipal de Huamantla Salvador Santos Cedillo, al señalar que parte de los problemas registrados durante la edición de este año están relacionados con el comportamiento de asistentes que acuden bajo los efectos del alcohol y sin dimensionar el riesgo que representa ingresar al circuito.

El alcalde sostuvo que la capea es una actividad taurina de alto riesgo, diseñada para personas con experiencia y conocimientos sobre el manejo de toros, por lo que lamentó que algunos visitantes la perciban como un espacio para consumir bebidas alcohólicas, provocar confrontaciones o realizar actividades ajenas a la tradición taurina.

La situación, dijo, también ha generado preocupación entre ganaderos tlaxcaltecas, quienes incluso han expresado reservas para enviar sus animales al evento debido a conductas de algunos participantes, como sujetar a los toros de la cola o arrojarles objetos.

Consideró que este tipo de acciones ponen en riesgo tanto a las personas como a los propios animales.

El señalamiento ocurre después de una edición que dejó una persona fallecida y varios lesionados, además de momentos de tensión durante el desarrollo del operativo.

A ello se sumaron personas que intentaron ingresar en estado de ebriedad y confrontaciones con elementos de seguridad, pese a los filtros implementados.

Respecto a estos incidentes, Santos Cedillo adelantó que se realizará una reunión para analizar lo ocurrido y plantear medidas más estrictas para próximas ediciones.

Subrayó que las decisiones deberán tomarse de manera conjunta entre el Ayuntamiento y el Comité Taurino, con la participación de las distintas instituciones involucradas en la organización.

La discusión, planteó, no debe centrarse únicamente en incrementar la seguridad, sino también en recuperar el sentido de la Huamantlada como un evento taurino, donde quienes participan conozcan los riesgos y respeten las reglas.

De lo contrario, advirtió, el crecimiento de la celebración podría terminar por desvirtuar una tradición que implica responsabilidades para autoridades, ganaderos y asistentes.

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