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El exgobernador afirma que cumplió con el compromiso hecho con el presidente Calderón de apoyar a la candidata.
Ana Sánchez // Invitado al programa Caballo de Troya, el exgobernador de Tlaxcala, Héctor Ortiz Ortiz, salió al paso de las versiones que lo señalan como responsable de la derrota de Adriana Dávila en la elección a la gubernatura de 2010, afirmando de manera categórica: «Nosotros no traicionamos».
En entrevista, Ortiz recordó que el entonces presidente Felipe Calderón le preguntó su opinión sobre la sucesión. «Adriana iba como seis puntos abajo… y me dijo ‘no los podemos abatir’. Le dije ‘claro, si el presidente quiere, se puede'», relató. Aceptó el compromiso: «Me ayudas con Adriana? Le dije ‘sí, te ayudo, cómo no'». Sobre ese apoyo, fue enfático: «Sí, por supuesto. Sí hubo ese apoyo».
El ahora dirigente estatal del Partido Alianza Ciudadana (PAC) atribuyó el resultado electoral a otros factores. Reveló un episodio donde, preocupado, ofreció a Dávila ayuda en logística y representantes. «Me dijo ‘no se preocupe’… me llevó a un lugar… con 60 personajes cada uno con una computadora y me dice ‘aquí tengo un ejército para ganar la elección, todo está bajo control'», narró Ortiz, quien admitió haberse quedado «muy tranquilo» tras ver esa operación.
En este contexto evaluó que, faltó experiencia, «Quizá un poco de falta de experiencia. No creo que soberbia, pero le faltó la experiencia. No había ganado ella nunca antes ninguna elección», analizó Ortiz, destacando que, a pesar de la derrota, Dávila subió la votación panista en el estado. Sobre las «traiciones» internas, comentó: «Pues los intereses de siempre, eso se acomoda según las expectativas de cada quien».
Finalmente, justificó su lealtad a la candidata oficial: «Jamás pensamos en la traición porque no podíamos traicionar al presidente… era imposible, además era mi amigo personal».
